{"id":10076,"date":"2023-12-18T19:09:13","date_gmt":"2023-12-18T19:09:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=10076"},"modified":"2025-07-23T08:22:25","modified_gmt":"2025-07-23T12:52:25","slug":"cronicas-de-ana-cristina-bracho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cronicas-de-ana-cristina-bracho\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas de Ana Cristina Bracho"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El fin del mundo no es para tanto<\/h3>\n\n\n\n<p><strong>Pek\u00edn est\u00e1 m\u00e1s cerca que echar gasolina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El fin del mundo lleg\u00f3 en marzo. Bueno, para nosotros en este pedazo del mundo donde amanece tantas horas despu\u00e9s que se ha hecho de d\u00eda en China. Lleg\u00f3 como pasan las vainas aqu\u00ed, despu\u00e9s que pasamos dos o tres semanas echando broma. Primero ech\u00e1ndole la culpa a alg\u00fan mercado de la China donde un pana no lav\u00f3 bien el murci\u00e9lago que le ech\u00f3 a la sopa. Despu\u00e9s, poni\u00e9ndonos conspiran\u00f3icos y analizando desde la perspectiva de la geopol\u00edtica. Cuando yo lo dije, con mi mejor pose de profesora ilustre, sali\u00f3 Ram\u00f3n y me dijo: \u201cVos s\u00ed que sois buena hablando paja\u201d, y me ech\u00e9 a re\u00edr, como Dios manda.<br>Aunque lo bueno fue que, antes de que yo preparara mi defensa, vino Manuel y se puso hist\u00f3rico. Sac\u00f3 la cuenta que hace cien a\u00f1os hubo una gripe fea, fea, que como \u00e9sta ven\u00eda de lejos; aqu\u00e9lla de Espa\u00f1a y \u00e9sta de China. Es normal, antes Espa\u00f1a quedaba m\u00e1s lejos de lo que ahora queda China, porque vos sab\u00e9is que la hija de Manuela, \u00e9sa, la que estudiaba mucho, se fue a hacer rob\u00f3tica en Pek\u00edn y lleg\u00f3 en dos d\u00edas; es decir, en lo que yo me echo en la cola de gasolina.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos panas vivieron el fin del mundo en la intimidad de una casa maracucha. Una donde la sala queda en el frente; es decir, afuera. Una donde el calor adentro alcanza una sensaci\u00f3n t\u00e9rmica que si el primer astronauta que visitara el sol fuera maracucho, regresar\u00eda afirmando que le pareci\u00f3 que all\u00e1 arriba hace fresco.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, la primera escena transcurre con unos carajos que una tarde se encuentran ante una situaci\u00f3n en la que nunca nadie ha estado. Ni siquiera \u201cEl Plomo\u201d, del que me habl\u00f3 mi abuelo como el m\u00e1s legendario hablador de pendejeras que hab\u00eda vivido en Bella Vista.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora la vaina es bien distinta porque para sobrevivir esta vez se requiere un arte poco explorado en esta ciudad, el de tener paciencia y quedarse quieto. Aunque para ser serios, \u00faltimamente han ocurrido tantas cosas en ese espacio que a ninguno de nuestros personajes le sorprendi\u00f3 la noticia.<\/p>\n\n\n\n<p>De bolas, despu\u00e9s de tantos estallidos de subestaciones, tantos apagones generales, tantas horas sin agua, tantas colas de gasolina, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s iba a pasar?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Ten\u00eda que llegar el fin del mundo; \u00e9ste, el de verdad, verdad!<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pens\u00f3 Ramona cuando ve\u00eda la alocuci\u00f3n al tiempo que le empezaba a doler la cabeza, la garganta y el coraz\u00f3n. Claro, todos los que estaban viendo el televisor, oyendo la radio o mir\u00e1ndola por internet en Maracaibo se enfrentaban a este cap\u00edtulo con la piel m\u00e1s curtida que aquellos a los que les agarr\u00f3 tomando un <em>ap\u00e9ro <\/em>frente al Mediterr\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>Era all\u00ed, en el frente de una casa, en la reuni\u00f3n de la tarde, con la sombra de una mata de mango y mientras llegaba la luz, que estaba yo discutiendo con los muchachos c\u00f3mo \u00edbamos a enfrentar esta vaina. Primero, el problema que nos dej\u00f3 Arqu\u00edmedes, el hijo de Pancho, el que es m\u00e9dico y lleva el nombre de su abuelo, dici\u00e9ndonos que deb\u00edamos meter en cuarentena a todos los viejos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cA Manuelita no la mete en casa nadie. \u00c9sa naci\u00f3 en la calle y \u00e9sa es la madre m\u00eda\u201d. \u00c9se fue mi primer pensamiento ante la seriedad de Arqu\u00edmedes que dec\u00eda tambi\u00e9n que iban a mandar a todo el mundo a encerrarse en la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Verga mi&#8217;jo, vos quer\u00e9is que yo mire pa&#8217;l techo todo el d\u00eda. Yo me vuelvo loca s\u00f3lo de pensarlo \u2014as\u00ed le contest\u00f3 Marisela, que ve\u00eda toda aquella vaina con mucho desgano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mir\u00e1, vos sab\u00e9is que yo me ba\u00f1o con las bendiciones de la Chinita, a m\u00ed esa vaina no me toca. Yo habl\u00e9 con Dios y a m\u00ed me queda bastante rato \u2014insisti\u00f3 Marisela sin disimular que ya estaba nerviosa; se le notaba porque iba de la seriedad a la joda mientras se mov\u00eda sin poder controlarlo\u2014,vos sab\u00e9is que Arqu\u00edmedes, desde que el pap\u00e1 le puso ese nombre se la tira de importante, y despu\u00e9s de que se gradu\u00f3 de matasanos, ay no, no hay quien pueda con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Arqu\u00edmedes no disimulaba su molestia y antes de retirarse lo dijo categ\u00f3ricamente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Sigan con la guachafita y a m\u00ed no me est\u00e9n llamando, que all\u00e1 en el Hospital Central no hay nada pa&#8217; nadie, menos pa&#8217;l que se enferme por no andarse cuidando.<\/p>\n\n\n\n<p>Se mont\u00f3 en el carro, tir\u00f3 la puerta y arranc\u00f3 el motor. Los dem\u00e1s se quedaron sentados, callados, hasta que habl\u00f3 Benjam\u00edn que era el \u00fanico que siempre le cre\u00eda a Arqu\u00edmedes. Sin mucho protocolo vino y dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Verga, vos te imagin\u00e1is que esta verga sea cierta. Yo me voy a casa a encerrar a la vieja.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cual p\u00e1jaros buchones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo fueron necesarias un par de horas para que Arqu\u00edmedes tuviera raz\u00f3n. El fin del mundo hab\u00eda llegado y se hab\u00eda instalado en esta ciudad. Las calles estaban a\u00fan m\u00e1s solas y las viejas leyendas, esos sitios que parece que no cierran nunca, estaban completamente cerrados.<\/p>\n\n\n\n<p>Ramona miraba por la ventana y a pesar de que sab\u00eda que ya era la hora del \u201cs\u00e1lvese quien pueda\u201d, le parec\u00eda que nada hab\u00eda cambiado, que todo era igual, que la luz se iba a ir cuando quisiera, que el agua no iba a llegar; pero ahora ella se ve\u00eda lacerada, abatida, desprovista de la posibilidad de salir.<\/p>\n\n\n\n<p>Ramona era una de esas viejas que vive con el cuerpo bajo una bata y la mente en la nostalgia. Recordaba aquellos a\u00f1os cuando se enamor\u00f3 en secreto de un vecino y quiso fugarse. Esperar\u00eda a las 10 de la noche en la esquina del liceo \u201cBaralt\u201d, all\u00ed llegar\u00eda el hombre con su mejor pinta para raptarla. Un rapto de amor, una vaina como Romeo y Julieta pero sin suicidios.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 molleja de angustia! Hay que ver que las cosas antes eran muy jodidas. Ramona decidi\u00f3 mal y se fue poniendo vieja. Se fue quedando para cuidar una mata de cayena que ten\u00eda en el frente. La mente es un sitio lleno de veredas y de esquinas raras \u2014pens\u00f3\u2014, el mundo cambia en un abrir y cerrar de ojos. Ayer le parec\u00eda que el fin del mundo era que Benjam\u00edn hab\u00eda pre\u00f1ado a una muchacha y hoy ni se acordaba de eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Benjam\u00edn, mirando por la ventana, mor\u00eda de p\u00e1nico. Primero porque \u00e9l le cre\u00eda a Arqu\u00edmedes. Segundo por la barriga de Alcira, ese hecho que no estaba previsto, que hab\u00eda subido en colores a todo el barrio y que lo hab\u00eda sumido a \u00e9l en una angustia terrible. Tercero porque su madre ya se hab\u00eda enterado.<br>Esa vieja estaba hist\u00e9rica, paranoica, aterrada y arrecha del otro lado de la puerta, y adem\u00e1s en cuarentena. Es decir, era todo lo que un maracucho aprende a temer, porque hay que ver que ninguno desarrolla una fobia m\u00e1s grande que la que produce ver a una mujer arrecha, y d\u00edgame \u00e9sta, \u00e9sta no era cualquiera.<\/p>\n\n\n\n<p>Rosaura era una mujer particular y perfumada. Era una asidua de la misa del Perpetuo Socorro y de comer teque\u00f1os  los domingos. Era una experta dando consejos de crianza, aunque Benjam\u00edn siempre ha sido su dolor de cabeza; el indomable, el incorregible, el co\u00f1ito &#8216;e madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Rosaura se ahogaba esa tarde y no sab\u00eda si la opresi\u00f3n era por el calor, porque ten\u00eda fibrosis \u2014como dec\u00edan en la tele\u2014 o por la vaina que le ech\u00f3 Benjam\u00edn: \u201cPre\u00f1a&#8217;o, sin graduar, sin casar y pobre; no joda, la loter\u00eda completa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es curioso c\u00f3mo la gente habla sola cuando se prende un problema como \u00e9ste. Benjam\u00edn hab\u00eda entendido que entre la pandemia y su gracia, mejor guardaba veinte metros de distancia de Rosaura.<br>Cuando Benjam\u00edn era peque\u00f1o amaba los animales, Rosaura con frecuencia lo llevaba al lago. De todos los seres vivos ninguno generaba m\u00e1s alegr\u00eda en Benja, como le dec\u00edan, que ver un p\u00e1jaro buch\u00f3n pasear por el agua. Aquel animal, de pico largo y patas como manos, le resultaba el rey de aquella fauna.<\/p>\n\n\n\n<p>Hac\u00eda mucho desde que a Benjam\u00edn se le olvidaron los p\u00e1jaros, los caimanes y las toninas. Se hab\u00eda vuelto un chamo m\u00e1s de esos que vienen y van, de esos que r\u00eden con tristeza y que se echan la vida como un juego. Hasta hoy, comienzo de la muerte y de la vida, explosi\u00f3n de tristeza y alegr\u00eda, tiempos de pel\u00edcanos y soledad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>M\u00e1s triste que la tragedia del \u201cAna Cecilia\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Manuel, como todos regres\u00f3 a casa pero sigui\u00f3 divagando entre tragedias. Lo bueno de las tragedias \u2014pens\u00f3\u2014 es que siempre sobrevive alguien y si le toca a uno quedar\u00e1 m\u00e1s curtido, m\u00e1s sabio y con mejores cuentos que contar. Para \u00e9l, una tragedia era la tristeza intensa y colectiva. As\u00ed como la que se le instal\u00f3 en la mirada a su madre el 20 de marzo de 1970 cuando a Caldera le dio por tumbarle la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Por aquellos meses, cuando \u00e9l apenas ten\u00eda seis a\u00f1os, la ciudad andaba vestida de tragedia. Todo empez\u00f3 un domingo, cuando pas\u00f3 por los cielos el vuelo 742 que intentando llegar a Miami se cay\u00f3 en La Trinidad, dejando la ciudad en llamas, los pasajeros y la tripulaci\u00f3n muertas y obligando a que sacaran el aeropuerto de Grano de Oro. Lo record\u00f3 porque tambi\u00e9n cre\u00eda en eso de que una tragedia sigue a otra, que a esas bichas no les gusta andar solas sino presentarse acompa\u00f1adas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar a la casa, la luz de la cocina estaba encendida y se ve\u00eda desde afuera. La mesa estaba sucia y llena de trastos apilados que demostraban que Juana se par\u00f3 tarde y corri\u00f3 al trabajo. Juana lleg\u00f3 alterada y antes de tiempo, con las manos llenas de bolsas. Se hab\u00eda enterado que el fin del mundo estaba cerca y se vino a resguardar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Viste la vaina, ahora s\u00ed que nos jodimos \u2014dijo apenas abri\u00f3 la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1No seas boba que nadie est\u00e1 jodido! \u00bfVos sab\u00e9is cu\u00e1ntas veces se ha acabado el mundo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Como \u00e9sta ninguna, no veis que dijeron que nos vamos a morir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Todos nos vamos a morir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Co\u00f1o! pero que nos vamos a morir de esto, todos juntos, ahora mismo, en una bolsa pl\u00e1stica, sin velorio, sin amigos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Como en un naufragio, como cada vez que se muere una gente y a uno le toca vivirlo. \u00bfVos no te acord\u00e1is que tu abuela cada vez que pasaba una cosa horrible se acordaba del naufragio del \u201cAna Cecilia\u201d? Esa vaina pa&#8217; ellos fue el fin del mundo. Cien personas muertas, ahogadas, en un ratito. Muertas porque en 1931 a Maracaibo no le paraba bolas la gente de Caracas, nos ten\u00edan somet\u00ed&#8217;os y aqu\u00ed en Maracaibo la gente no segu\u00eda las normas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pues como ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Entonces ya ves, es lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>M\u00e1s aburrida que un juego de ajedrez por radio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Marisela cerr\u00f3 la casa cuando todos se fueron. Entr\u00f3 a la cocina, se sent\u00f3 en la silla azul y mir\u00f3 la estufa, el piso sin terminar, la remodelaci\u00f3n que sali\u00f3 mal y se imagin\u00f3 c\u00f3mo ser\u00eda lo que vendr\u00eda. En especial, se puso a pensar en el tiempo, \u00bfcu\u00e1nto pod\u00eda el mundo tardar en acabarse?<\/p>\n\n\n\n<p>Marisela cre\u00eda en la Chinita, en san Miguel Arc\u00e1ngel, en la Rosa M\u00edstica, en Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez y secretamente le parec\u00eda que el papa, para ser tan viejo y tan papa era un tipo guapo. Mataba el tiempo recibiendo visita. Ella viv\u00eda de vender polos y refrescos, de pasar el dato de en qu\u00e9 casa hab\u00eda gasolina. Sent\u00eda que en ese momento le tocaba escoger si morir\u00eda de angustia, de inanici\u00f3n o de aburrimiento. Mientras lo pensaba aquella casa se ve\u00eda enorme, sucia, sin sentido. <\/p>\n\n\n\n<p>Abri\u00f3 la puerta de la bodega y vio que no ten\u00eda nada que sirviera de mascarilla. Pens\u00f3 que era mejor porque esa vaina le parec\u00eda rid\u00edcula. Luego mir\u00f3 la calle que estaba totalmente vac\u00eda. As\u00ed que Marisela pas\u00f3 un buen rato caminando los espacios de su casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 al cuarto, sobre la cama hab\u00eda un Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, en el que reposaba un rosario y que ten\u00eda en las esquinas las estampitas de su vieja. En el closet todav\u00eda hab\u00eda cosas de su madre que nunca hab\u00eda querido tocar. La ropa de salir y los vestidos de domingo, las peque\u00f1as cajas donde guardaba los aretes y las esclavas. Un sobre amarillo y sobre ellos el certificado de defunci\u00f3n. Puesto sobre las cosas parec\u00eda decir verdades: con esta hoja todo lo dem\u00e1s se acaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si de pronto el fin del mundo llegaba y nos mor\u00edamos todos o casi todos, verga, qui\u00e9n iba a sacar el certificado de defunci\u00f3n. As\u00ed, en blanco y negro, \u00bfsi nos morimos todos, qui\u00e9n se encarga?, \u00bfqui\u00e9n nos llora? \u00a1Vergaci\u00f3n de susto! Yo como que dejo de pensar tantas vainas, se dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sinti\u00f3 que el p\u00e1nico empezaba a morderle desde adentro. Y pensar que todo aquello lo pensaba porque en la televisi\u00f3n le hab\u00edan dicho que le iba a dar gripe. Gripe, \u00e9sa, la enfermedad de siempre pero distinta, porque es tan mortal que la iba a matar a ella o a dejarla viva entre los muertos, y ella ya no sab\u00eda qu\u00e9 le asustaba m\u00e1s. Poco a poco se fue calmando y con los labios cerrados se dijo: \u201cEl que cree en m\u00ed vivir\u00e1 aunque muera y todo el que vive y cree en m\u00ed no morir\u00e1 jam\u00e1s\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La \u00fanica medicina es la compasi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Arqu\u00edmedes, como su nombre lo dec\u00eda, era el m\u00e1s ilustre. Era un carajo que le\u00eda tanto que nadie sab\u00eda si su abuelo hab\u00eda sido Jes\u00fas Enrique Lossada, Cecilio Acosta o Rafael Mar\u00eda Baralt. De vaina y no era apellido Urdaneta, porque cuando lo rega\u00f1aba a uno, uno f\u00e1cilmente pod\u00eda creer que aquel discurso cab\u00eda en un epistolario con el Libertador.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 al hospital, salud\u00f3 sin mucha cercan\u00eda ni muchas ganas. Se puso su bata, camin\u00f3 el pasillo. Se empez\u00f3 a preguntar cosas absurdas. Por ejemplo, \u00e9l sab\u00eda que \u00e9se era el m\u00e1s viejo de los hospitales. En aqu\u00e9l sitio debieron morir los enfermos de cuantas vainas locas hab\u00edan ocurrido. La primera de la que nadie sab\u00eda, pero de la que ahora todos se acordaban, fue la visita a este puerto de la \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d, que seg\u00fan dec\u00edan hab\u00eda causado en Maracaibo en 1918 los m\u00e1s grandes destrozos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir, que Maracaibo hab\u00eda sobrevivido la invasi\u00f3n espa\u00f1ola, la crueldad de Alfinger, la fiebre de los piratas, la guerra de Independencia, la fantasma de la Caballero, la industria petrolera, el incendio del lago, las sectas sat\u00e1nicas, el dengue, el c\u00f3lera, el chikunguya y la petroqu\u00edmica. Por eso, en esos huesos hab\u00eda un historial de resistencia y tolerancia que no era poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, Arqu\u00edmedes era un hombre de ciencia. Sab\u00eda que sobrevivir no es tan s\u00f3lo la propiedad acumulativa de resistir cat\u00e1strofes. Hay que vivir y aguantar cada una, reponerse, y \u00e9sta no era concha de ajo. La noticia del fin del mundo ocasion\u00f3 que el final de la tarde fuese muy particular. Ninguno de los enfermos normales, esos que se sienten mal y se agravan, que lamentablemente suelen morirse, se sinti\u00f3 mal ese d\u00eda. Hab\u00edan escuchado que en estos d\u00edas la gente no se mor\u00eda de esas cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, Arqu\u00edmedes ten\u00eda miedo de que le tocase a \u00e9l enfrentarse con el Juramento Hipocr\u00e1tico, un atamel y un term\u00f3metro al Apocalipsis. Cuando ve\u00eda las cosas as\u00ed se sent\u00eda digno de un cuadro renacentista, de esos en los que aparece un odont\u00f3logo con una llave inglesa y una botella de co\u00f1ac; tan impotente como un galeno frente a la s\u00edfilis sin penicilina y tan asustado como un ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Se qued\u00f3 pensando en eso. En lo que deb\u00edan sentir todos esos viejos m\u00e9dicos, los que pasaron encima de un burro recorriendo pueblos, los que operaron apenas con agua y alcohol, con hilo y aguja. Con todo y pese a que mucha gente mor\u00eda, hab\u00eda otra que se salvaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Se salv\u00f3 su abuela con un parto complicado y le dio vida a su madre. Se salv\u00f3 su madre de la polio. As\u00ed le pareci\u00f3 de pronto que los humanos vivimos todo el tiempo haci\u00e9ndole frente a la muerte. Se reclin\u00f3 en la silla mientras se desinfectaba las manos y haci\u00e9ndolo record\u00f3 la frase que le dijo su padre el d\u00eda que se gradu\u00f3 de m\u00e9dico: \u201cLa \u00fanica medicina es la compasi\u00f3n, el resto son herramientas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La biblioteca del olvido<\/h3>\n\n\n\n<p>Maracaibo, ahora, tiene biblioteca. Pero la biblioteca es como todas las cosas nuevas que se construyen en Maracaibo, un borrador de memoria. Hasta hace poco, hab\u00eda un cartel\u00f3n en el frente que dec\u00eda \u00abBiblioteca Mar\u00eda Calca\u00f1o\u00bb y recuerdo que la gente que a\u00fan la recuerda, entre ellos Valmore, mi profesor de literatura de bachillerato se quejaban diciendo que el que le pusieran el nombre de alguien tan valioso a tan poca e ineficiente cosa, m\u00e1s que un honor era un insulto.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora hay una biblioteca que al menos la fachada parece digna de rendir honor a la memoria de alguien pero ahora han borrado el nombre de Mar\u00eda Calca\u00f1o de la puerta, dej\u00e1ndolo solo a una sala de lectura y esto, me conmueve profundamente.<\/p>\n\n\n\n<p>No puedo entender dos cosas de esta situaci\u00f3n, la primera, qu\u00e9 tanto da\u00f1o le hizo Mar\u00eda Calca\u00f1o a Maracaibo para ser tratada de este modo. Como poeta fue una voz vibrante e innovadora, liberadora, aut\u00e9ntica y su sinceridad, su sensualidad, su trascendencia, la llevaron a su derrota y a su olvido.<\/p>\n\n\n\n<p>Su obra es imposible de conseguir en f\u00edsico y su prontuario despu\u00e9s de muerta se\u00f1ala varios eventos tr\u00e1gicos, el primero, que despu\u00e9s de muerta result\u00f3 siendo una \u00abchica tendencia\u00bb puesto que a la mujer que gritaba en un verso \u00abnac\u00ed poeta y pretenden hacer de mi, mujer sencilla\u00bb el homenaje y el estudio m\u00e1s difundido que se le ha hecho en los \u00faltimos a\u00f1os fue un reportaje de una revista de eventos sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, con su nombre se bautiz\u00f3 una infecta sala, de un infecto edificio donde incompetentes empleados y sin libros funcionaba una biblioteca, de la cual, todos los que la conocieron se quejan. Luego, cuando la biblioteca nace \u2013o revive, o lo que sea- se saca el cartel\u00f3n donde su nombre llev\u00f3 lluvia, sol y tierra y se borra del todo el nombre de Mar\u00eda Calca\u00f1o de la biblioteca.<\/p>\n\n\n\n<p>Con un nuevo nombre que s\u00f3lo remarca que fue construida por la gobernaci\u00f3n, all\u00ed est\u00e1 la biblioteca, cual mausoleo, en la avenida el Milagro y la gente ni cuenta se da, ni siquiera de que efectivamente est\u00e1 abierta pero que ha quedado como la plaza Bol\u00edvar, como el paseo ciencia, la biblioteca desnuda de memoria y de identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Para aquellos que busquen consolarme y decirme que una sala sigue llevando su nombre, les preguntar\u00e9 a que santo despu\u00e9s de estar en el altar le servir\u00eda ser capell\u00e1n. Al resto, si alguien lee esto y lo siente, si alguien le duele como me duele a mi, si alguien la recuerda, al menos del cartel\u00f3n anterior, les invito a que se haga algo o al menos, se declaren como yo inconformes con semejante homicidio a la memoria, semejante irreverencia a la historia\u2026<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ana-cristina-bracho\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*<em><strong>Peste en Roma&nbsp;<\/strong><\/em>\u201d. <strong>Jules Elie Delaunay<\/strong> (1869)<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fin del mundo no es para tanto Pek\u00edn est\u00e1 m\u00e1s cerca que echar gasolina El fin del mundo lleg\u00f3 en marzo. Bueno, para nosotros en este pedazo del mundo donde amanece tantas horas despu\u00e9s que se ha hecho de d\u00eda en China. Lleg\u00f3 como pasan las vainas aqu\u00ed, despu\u00e9s que pasamos dos o tres [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":10079,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10076"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10076"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10076\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16869,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10076\/revisions\/16869"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10079"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10076"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10076"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10076"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}