{"id":10038,"date":"2023-12-16T20:34:07","date_gmt":"2023-12-16T20:34:07","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=10038"},"modified":"2023-12-16T21:11:37","modified_gmt":"2023-12-16T21:11:37","slug":"curiepe-fragmento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/curiepe-fragmento\/","title":{"rendered":"Curiepe (fragmento)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Alfredo Chac\u00f3n<\/h4>\n\n\n\n<p>Ahora me doy cuenta: en mi largo batallar de hace a\u00f1os por un poema que diese la g\u00e9nesis de lo real desde el comienzo mismo, sin acudir a nada que sus propias palabras no hubiesen ya generado y nombrado como por primera vez, quiz\u00e1s encuentre hoy la soluci\u00f3n al problema de empezar este libro.<\/p>\n\n\n\n<p>De aquel entonces dos constancias me quedan y a ellas recurro ahora como a una esperanza todav\u00eda por descifrar. La primera, es un fragmento salvado de lo que pude escribir entre 1956 y 1958, y comienza as\u00ed: \u201cEl v\u00e9rtigo exilia los umbrales ya antiguos.\/ Se desbandan las lejan\u00edas.\/ L\u00edneas perplejas cruzan el vac\u00edo\/ en avalancha, tercas, imposibles.\/ A salvo en r\u00e1pidos espacios, \u00e1gil mansi\u00f3n del vilo solitario,\/ la inmensidad desploma glaciares de vac\u00edo.\/ Larva de abismos, m\u00e9dula del tropel hacia imbricados v\u00e9rtices,\/ su densidad estalla\/ rebosando el sitial donde la niebla inicia sus ardores\u201d. La otra constancia es el poema \u201cSaloma\u201d, escrito durante los a\u00f1os 1958-1960 (los a\u00f1os que pas\u00e9 en Par\u00eds como estudiante de postgrado en antropolog\u00eda) e incluido tambi\u00e9n en el libro del mismo nombre que publiqu\u00e9 a fines de 1961, casi al a\u00f1o de mi regreso a Venezuela, de mi ingreso como profesor en la Escuela de Sociolog\u00eda y Antropolog\u00eda y del inicio de mi trabajo de campo sobre la actividad m\u00e1gico-religiosa de Curiepe. As\u00ed comienza: \u201cArrasando sus bordes,\/ como una estela, atada al sobresalto,\/ la voz, aqu\u00ed de pronto.\/ Aureolando su andar, de pronto aqu\u00ed, como una estela\/ aqu\u00ed la voz atada al sobresalto.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora tengo que dejar constancia del batallar, m\u00e1s largo todav\u00eda, por un libro que transcurra como una revelaci\u00f3n de la actividad m\u00e1gico-religiosa de los pobladores de Curiepe; que no se quiere permitir ning\u00fan recurso externo a su propio esfuerzo de constituci\u00f3n te\u00f3rica, metodol\u00f3gica, textual; y cuyo impulso de realizaci\u00f3n ahora gravita junto conmigo, entrelazados los dos a una pregunta de la que aspiro hacerme responsable: \u00bfC\u00f3mo hacer? \u00bfC\u00f3mo decir&nbsp;<em>en&nbsp;<\/em>este libro lo que para m\u00ed vale la pena decir, si en rigor tan solo podr\u00eda intentarlo&nbsp;<em>despu\u00e9s&nbsp;<\/em>de su final?<\/p>\n\n\n\n<p>Pero al principio del transcurso que me condujo a este libro -\u00e9ste que finalmente est\u00e1 en las manos del lector- no era una pregunta tan neta como \u00e9sta la que reg\u00eda mi b\u00fasqueda. En m\u00ed lo que hab\u00eda era la palpitaci\u00f3n exhaustiva y fuerte de un pensamiento no resuelto; y tan seguro y necesitado de su ansiada resoluci\u00f3n como de la dificultad que se ergu\u00eda, sin contornos, entre mi impulso de aferrar y las mediaciones que yo sab\u00eda tan necesarias como arduo de circunscribir en el esbozo de una estrategia de conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el comienzo fue el vivir volcado hacia una presa que afuera me resultaba inasible y adentro, excesiva; as\u00ed, el espacio que dejaban libre mis esfuerzos por salir lo suficiente de m\u00ed sin perderme de vista hasta tenerla frente a frente,&nbsp; se llenaba desbordantemente de la energ\u00eda indomable de mi objetivo. Antes como ahora me ha sido imposible rehacer puntualmente el proceso de este exaltante y doloroso juego de b\u00fasqueda y desencuentros. Solo s\u00e9, ahora como antes, que siempre se entabl\u00f3 dentro de un \u00e1rea m\u00f3vil que en cada uno de sus momentos y colocaciones limitaba, de una parte, con la palpitaci\u00f3n personal urgida de soluci\u00f3n, pero no de cualquier soluci\u00f3n; de otra, con el campo de prueba constituido por Curiepe; y adem\u00e1s, con las proposiciones y experiencias conceptualizadas que hab\u00edan forjado im\u00e1genes de lo social visto en la vertiginosa complejidad que me apasionaba aferrar; aprendiendo y descubriendo por m\u00ed mismo, m\u00e1s all\u00e1 de ciertos l\u00edmites ya deleznables y comenzando a responder, entre otros desaf\u00edos, el que me propuse al estudiar Curiepe.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquel momento, ven\u00eda de regreso de Par\u00eds, en l\u00ednea recta hacia el Punto de Partida y al cabo de una andanza cuya reconstituci\u00f3n, por m\u00e1s simplemente alusiva que se resignase a ser, me plantear\u00eda una dificultad que en este momento ni sue\u00f1o poder responder. Solo s\u00e9 que en el tiempo inconmensurable que va desde mis or\u00edgenes hasta 1958, he vivido la ansiedad de vivir en el encuentro ardoroso con el mundo; de creerme pintor y poeta; de padecer -al mismo tiempo que lo descubr\u00eda-mi pa\u00eds reducido a irrespirables dimensiones por una dictadura militar; de conocer la cercan\u00eda de unos cuantos compa\u00f1eros de estudio que pertenec\u00edan a la lucha contra ella; de encontrar un peque\u00f1o mundo de poetas y artistas que se hizo el m\u00edo; de sufrir, al mismo tiempo, las razones que me llamaban a tomar mi parte contra la c\u00e1rcel generalizada y la indecisi\u00f3n de acometer lo que ya muchos se atrev\u00edan; de palpar, por \u00faltimo, cuando se produjo la ca\u00edda del r\u00e9gimen, lo que es un pueblo lanzado m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo y saber, hasta la saciedad, que ese pueblo era el m\u00edo. Solo puedo asegurar que en las s\u00fabitas condiciones de la libertad cre\u00edble, el tan so\u00f1ado viaje a Par\u00eds se me dio como una entrada no solamente triunfal sino ver\u00eddica del futuro en el presente; que all\u00e1 fui espectador de todo lo que desde antes no me concern\u00eda y que esto me llev\u00f3 a ser activo por mi cuenta en indagar desde m\u00e1s cerca sobre la contextura real de algunas ideas, realizaciones y personajes de la cultura europea, a descubrir el trato intelectual con la pol\u00edtica, a verificar y reajustar mi cuadro de expectativas sobre el arte y la literatura, a entender la presencia en la realidad de otros pueblos como el m\u00edo y que a estos pueblos se los percib\u00eda como un mundo diferente, que ya no era el \u201cNuevo Mundo\u201d de cierta envejecida ilusi\u00f3n americanista, sino el \u201cTercer Mundo\u201d de una contienda efectivamente universal que pude comprobar en el nuevo pensamiento que empezaba a expresarnos, en los episodios de la guerra de Argelia, en la emergencia de las nuevas naciones negro-africanas y en esa ratificaci\u00f3n y victoria m\u00e1xima, ese definitivo asalto a la verdad del futuro que para m\u00ed signific\u00f3 el advenimiento de la Revoluci\u00f3n Cubana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero apenas tres meses despu\u00e9s de mi llegada a Venezuela, esta sentida linealidad del avance hacia el Punto de Partida \u2013cuya b\u00fasqueda y soterrada expectaci\u00f3n ha sido, antes y despu\u00e9s de este momento, el motor y la condici\u00f3n con que siempre he marcado mi opci\u00f3n por la vida- vino a ser rota por tres sucesos amargos: un desgarramiento amoroso, la muerte de mi padre y la arremetida del nov\u00edsimo gobierno Democr\u00e1tico \u2013resultante de las elecciones que nos devolvieron a la realidad desde el fragoroso mito de la Unidad nacional- contra las fuerzas revolucionarias crecidas durante el per\u00edodo que sigui\u00f3 al derrocamiento de la dictadura. La fusi\u00f3n repentina de estos tres torrentes hicieron la base y el caudal invasor del \u00e1rea m\u00f3vil en la cual yo buscaba un punto donde afincar el esfuerzo de concentraci\u00f3n que anhelaba, para partir de nuevo y como por primera vez a mi andanza verdadera: ese esfuerzo de concentraci\u00f3n que si hasta el momento del regreso se me aparec\u00eda jubilosamente concertado a los mejores auspicios, de ahora en adelante se convirti\u00f3 en una dolida labor de re-iniciaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Aprobado, por el Consejo de Desarrollo Cient\u00edfico y Human\u00edstico de la Universidad, mi proyecto inicial sobre \u201clos comportamientos y creencias m\u00e1gico-religiosos de las poblaciones negras de la Costa venezolana\u201d, un d\u00eda de enero de 1961 part\u00ed hacia Curiepe. Entre Caracas y ese pueblo que no conoc\u00eda y ni siquiera sab\u00eda donde se encontraba exactamente, me acompa\u00f1aron los m\u00e1s vivos sentimientos de desamparo y de urgencia por alcanzar nuevamente la respiraci\u00f3n completa; as\u00ed como una peque\u00f1a libreta preparada a los efectos de acoger los Datos de la Revelaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo de un recorrido como a ciegas, porque, adem\u00e1s, nunca llegu\u00e9 a hacerme informar el tiempo que faltaba para llegar a Curiepe desde el sitio en que cada vez preguntaba y porque la v\u00eda era casi intransitable en un buen trecho, a causa de los trabajos de construcci\u00f3n de una nueva carretera, despu\u00e9s de algunas horas llenas de sol y de mutismo, durante las cuales la tensi\u00f3n se hizo casi absurda hasta fundirse con el empe\u00f1o de vencerla, llegu\u00e9 a Curiepe. Era la hora en que normalmente toco el fondo de todos los cansancios: la una de la tarde; la hora en que las calles de los pueblos est\u00e1n m\u00e1s solas. Un ni\u00f1o en la plaza, de unos doce a\u00f1os \u2013Gilberto- fue mi primer contacto; me dijo d\u00f3nde viv\u00eda el m\u00e9dico: un joven fornido, nacido en Curiepe, reci\u00e9n llegado de terminar sus estudios en Brasil y casado con una brasile\u00f1a, que me recibi\u00f3 en su casa-dispensario y me puso al habla con Alfredo Galindo (hijo del desaparecido escritor curiepe\u00f1o Juan Pablo Sojo y Prefecto del pueblo), con Rafael Vargas, funcionario del juzgado de la vecina poblaci\u00f3n de Tacarigua de Mamporal y con Pedro Sojo, hermano de Juan Pablo, quienes me fueron acercando a otras personas. Ese d\u00eda no pude localizar a Fernando Madriz Galindo, relator entra\u00f1ado del folklore m\u00e1gico-religioso de la regi\u00f3n de Barlovento a quien hab\u00eda ido expresamente a ver y desde hac\u00eda a\u00f1os le\u00eda ocasionalmente en revistas de Caracas. Emprend\u00ed el retorno, cansado y tranquilo, confiado en un acercamiento con la gente de Curiepe que efectivamente comenz\u00f3 a d\u00e1rseme desde el Carnaval de ese a\u00f1o, a partir de lo que hablamos, bebimos y nos echamos encima el martes, en los alrededores de la plaza.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso que en el trayecto de esta experiencia, la motivaci\u00f3n inicial ha resultado ser tambi\u00e9n el asunto principal y decisivo de lo que es este libro. Nunca la expectativa personal y la conceptual abandonaron sus respectivas pretensiones y conquistas: se mantuvieron coexistiendo en un campo com\u00fan de tensiones cuya preservaci\u00f3n ha sido importante para las factibilidades de cada una y para mantener abierta la posibilidad, desde ambas instancias requerida, de alcanzar el momento admisible de su s\u00edntesis. As\u00ed, los apremios subjetivos tanto como los reflexivos, ni cedieron el terreno de su especificidad ni renunciaron nunca a buscar las claves de su integraci\u00f3n. Cada dimensi\u00f3n necesit\u00f3 siempre de la otra, al mismo tiempo que le aportaba y ambas se hac\u00edan m\u00e1s complejas y dif\u00edciles de fusionar. Por una parte, la confrontaci\u00f3n de los sedimentos personales y las singularidades del campo emp\u00edrico estudiado; por la otra, el entrelazamiento de estas dos afluencias, a menudo sentidas como insatisfactorias, con la literatura te\u00f3rica a la cual acud\u00eda incesantemente en busca de los correspondientes auxilios.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la mayor parte de esta especie de proceso, el peso mayor fue recayendo cada vez m\u00e1s en este \u00faltimo componente del \u00e1rea m\u00f3vil que mencion\u00e9. Al ir pasando de una interrogaci\u00f3n \u00e1lgidamente urgida de respuesta a una expectaci\u00f3n activa en el desbrozamiento de las presuntas fuentes te\u00f3ricas de esa respuesta, el saber de los otros se me transform\u00f3 de soluci\u00f3n supuestamente disponible en problema a la medida del m\u00edo. Finalmente, en esta direcci\u00f3n fui resolviendo el trato de las sucesivas premuras de expansi\u00f3n con la inicial necesidad de concentraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy me parece que cuento con la suficiente cercan\u00eda a semejante problema, y al lenguaje que me permitir\u00e1 decir, a trav\u00e9s de este trabajo sobre las relaciones sociales de significaci\u00f3n simb\u00f3lica y de comunicaci\u00f3n implicadas en la actividad m\u00e1gico-religiosa de un pueblo campesino, lo que de Venezuela hay en Curiepe y de Curiepe en Venezuela; tal como en el poema que hace a\u00f1os busqu\u00e9. Es decir, comenzando por el principio que yo mismo sea capaz de construir; y sin dar nada por previamente resuelto en la construcci\u00f3n del tema y del discurso en que espero hacerlo constar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 sin dar nada por previamente resuelto? Porque aquello de lo cual anhelo hablar no se me ha hecho visible de cuerpo entero ni en los escarceos venezolanos en torno al propio mundo, ni en las sistematizaciones europeas de \u201clo social en cuanto tal\u201d, o en cuanto \u00e9ste o aqu\u00e9l otro. Por los primeros no me he percatado sino de roces precarios con un contenido subjetiva y objetivamente insuficiente, infinitamente fragmentario e informe; en las segundas, m\u00e1s que todo he aprendido a inteligir formas vertiginosas y arbitrarias, buenas para alentar arrebatos internos del cerebro y el coraz\u00f3n, y necesariamente insuficientes tambi\u00e9n como sustitutos del recorrido que me permitir\u00eda enfrentar la presencia plenaria de lo presentido, entrevisto, necesitado y ansiado: es decir, de la revelaci\u00f3n, ganada por el propio impulso, de esa carne y esa sangre de la historia, de las cuales y en las cuales deseo m\u00e1ximamente que mi ser sea.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, no llego a desconocer que en cada fase de la historia venezolana de este empe\u00f1o, lo que busco ha estado vivo entre los m\u00f3viles del pensar; en lo que insisto es que no ha sido descifrado, es decir, no ha sido encontrado en la secuencia franca de ese movimiento propio que persigo descubrir y asumir como el m\u00e1s m\u00edo, sin reservas y con todas sus consecuencias. Y no es de un caso de idiotez intelectual de lo que estoy hablando, ni de uno de fascinaci\u00f3n fantasmal. S\u00e9 que puedo contar con lo que me exijo para el conocimiento; me he probado en la concentraci\u00f3n abierta, en la vigilia merecedora de sus propias recompensas y en la dicha vers\u00e1til que asocio a su aventura, y a la de expresarlo. Por otra parte y de alguna manera que no logro aferrar enteramente, s\u00e9 que soy y siempre he sido de lo que quiero y para lo que quiero ser. Tengo marcas, y me acompa\u00f1a la noci\u00f3n sensible de que lo primero importante es recobrarlas incansablemente. En cuanto a ellas y a todo lo que me permito suponer que prometen, la memoria y la reflexi\u00f3n no me han desasistido: aunque no sea cuando lo espero o cuando creo necesitarlo decisivamente, puedo desdoblarme en escenas primordiales y entrar en climas de mis otras edades, cuyo tiempo real es mucho m\u00e1s el de mi porvenir que el del pasado. Mis euforias y lasceraciones, impotencias y hallazgos nunca han tolerado su reducci\u00f3n a datos simples: ni sorbos de dulzura, ni remansos ilusorios, ni autocastigos malvados. Nunca cre\u00ed que pudieran servirme para anclar en alg\u00fan lugar previamente asignado, ni como rutas ya trazadas que solo ser\u00eda cuesti\u00f3n de aprender a repetir. Ellas circulan por m\u00ed, mundanales y expresivas, pero tambi\u00e9n cerebrales, respiratorias, sangu\u00edneas. Se re\u00fanen conmigo en el curso de mi empecinamiento en asumir todo bajo las condiciones del amor y el desaf\u00edo, de la lucha y el deseo, de la presunta plenitud gozada, sufrida y entendida.<\/p>\n\n\n\n<p>En pocas palabras, el hecho es que no s\u00e9 tanto como quisiera de aquello a lo que pertenezco, deseando que me pertenezca y pertenecerle todav\u00eda m\u00e1s, quiero decir, mejor. Pero esta faena no concluye aqu\u00ed. Se afianza y se desdobla en un esbozo del mundo que me ilusiona descifrar. Pues esta historia de carne y sangre pensadoras que proclamo, tiene su propia contextura y su tama\u00f1o; y en cuanto es un mundo, vive el drama de su propia pertenencia a interpenetraciones mundanales m\u00e1s amplias. \u00bfCu\u00e1l es la ley de esta pertenencia; el coeficiente de equivalencia y de reciprocidad que muestra su vinculaci\u00f3n con las otras parcialidades de la historia? \u00bfCu\u00e1les ser\u00edan, para los adentros de este mundo propio, las implicaciones y consecuencias de esa ley y ese coeficiente?<\/p>\n\n\n\n<p>Desde que es mundial, es decir, desde que es capitalista, la historia es \u00fanica en cuanto es la historia de las leyes que rigen el sistema de diferencias, contradicciones y violencias en el cual consiste. Pero es tambi\u00e9n, en lo que hace a la existencia concreta de las formaciones socioculturales regidas por aquellas leyes, una pluralidad de historias diferentes. \u201cSu\u201d unidad no es en realidad sino la del sistema que instaura el condicionamiento global que las rige, y por lo tanto, tenemos que admitirlas como formaciones socioculturales que son a la vez diferentes y convergentes: lo primero por la diversidad de su consistencia emp\u00edrica; lo segundo, por las leyes que rigen la vinculaci\u00f3n entre ellas, y la sobreposici\u00f3n a todas ellas de&nbsp;<em>una&nbsp;<\/em>historia \u2013la del sistema- que no elimina las diferencias ni es eliminada por \u00e9stas. Todo ha ocurrido de tal manera que el nexo entre estas dos verdades (la unicidad, las diferencias), que es en s\u00ed mismo de una profunda complejidad, plantea dificultades abismales aun para los m\u00e1s certeros esfuerzos de comprensi\u00f3n. En principio, se trata de dos verdades comunicantes y especificar el nexo constitucional que entre ellas existe no deber\u00eda resultar un cometido inalcanzable; pero de hecho ocurre que la conciencia colectiva generada a ras de las pr\u00e1cticas y experiencias correspondientes a una realidad de tal modo conformada, normalmente las separa la una de la otra, las incomunica entre s\u00ed y se descomunica de su objetiva relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, ha de asumirse al menos que la unidad impuesta por el capitalismo a la historia no es comprendida en su objetividad \u2013en su real alcance y l\u00edmite- por las colectividades parciales cuya interpenetraci\u00f3n \u00e9l condiciona. Vale decir, ni por las parcialidades dominadas dentro de una misma conformaci\u00f3n sociocultural, ni por las parcialidades con car\u00e1cter de formaci\u00f3n sociocultural a su vez dominadas por otras formaciones socioculturales. Mucho menos por las subparcialidades dominadas dentro de formaciones socioculturales tambi\u00e9n dominadas. Sobre todo dentro de este \u00faltimo sector mundial, la unicidad forzada que presenta la historia entre sus rasgos constitucionales, no ha podido vivirse sino en sus efectos; y entre \u00e9stos quiz\u00e1s el m\u00e1s sustancial sea el de la radical incomprensi\u00f3n de sus causas. En este \u00e1mbito de la diversidad inducida a la homogeneizaci\u00f3n por efectos no comprendidos en su objetividad, la historia mundial es ampliamente vivida sin ni siquiera sospechar su verdadero car\u00e1cter; o como un misterio inabordable; o cuanto m\u00e1s, como asunto exclusivo de algunos pa\u00edses y clases a quienes la suficiencia hist\u00f3rica se les atribuye como por naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, este efecto global no es leg\u00edtimamente atribuible a la pura vigencia de las diferencias subsistentes a la unificaci\u00f3n impuesta. No se trata simplemente de un problema de incomunicabilidad cultural entre parcialidades diferentes pero equivalentes. Mucho m\u00e1s que de la influencia de supuestas incompatibilidades culturales, de lo que se trata es de la nueva diferencia agregada y sobrepuesta a las dem\u00e1s por el capitalismo, la cual es inherente a su fuerza unificadora hasta el punto de que las fundamenta. Pues lo cierto es que por obra de esta otra diferencia, las grandes mayor\u00edas del universo, dominadas dentro de formaciones socioculturales tambi\u00e9n dominadas, tanto o m\u00e1s que latinoamericanos, asi\u00e1ticos o africanos \u2013todos a su vez culturalmente diferentes entre s\u00ed- pasan a ser muchedumbres doblemente dominadas. Diferentes de muchos de los otros dominados, pero adem\u00e1s diferentes de todos los explotadores que los dominan. Todo esto y el desconocimiento de sus causas y de su efectiva consecuencia universal, supone la realidad de una doble operaci\u00f3n excluyente que ha favorecido doblemente a sus beneficiarios y perjudicado tambi\u00e9n doblemente a sus v\u00edctimas: me refiero a la exclusi\u00f3n que los dominadores hacen de los dominados al privarlos del pleno acceso a la riqueza socialmente producida; y a la exclusi\u00f3n que los dominados hacen de s\u00ed mismos, al dejarse afirmar solo como objetos de la historia y afirmar como sujetos de ella a quienes los explotan y segregan.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, doblemente afirmados como sujetos de la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica y doblemente negados en su condici\u00f3n de tales, los dominantes y los dominados, repartidos dentro y entre las formaciones sociales que constituyen la sociedad mundial, son los componentes activos, diferentes y contradictorios entre s\u00ed, de una totalidad estructural que si bien ha podido ser negada por ellos mismos, a los efectos de las relaciones condicionadas que existen entre las distintas parcialidades por ellos constituidas, hasta el presente ella no ha podido ser negada&nbsp;<em>en s\u00ed misma<\/em>. Y no ha podido serlo, por la raz\u00f3n de que ninguna de estas parcialidades ha logrado nunca acceder a su completa universalizaci\u00f3n; es decir, porque&nbsp;<em>ni los dominantes ni los dominados han conseguido coincidir por s\u00ed solos con la totalidad mundial de la historia<\/em>. Tanto las afirmaciones como las negaciones emp\u00edricas y subestructurales que la historia mundial comprende en su seno, no han sido tales sino en cuanto elementos del contexto m\u00e1ximo, del campo real de lo posible para el conjunto de los distintos pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, estos protagonistas, aunque no hayan dejado nunca de serlo por y para s\u00ed mismos, de hecho siempre han definido en su&nbsp; transcurso redes muy objetivas de relaciones entre ellos; y las experiencias y expectativas de cada conjunto han logrado proyectarse m\u00e1s all\u00e1 de sus respectivos l\u00edmites. Pero, aunque es menos evidente, el gran proceso capitalista de nueva diferenciaci\u00f3n y convergencia forzada, cuyo desarrollo arranca desde el siglo XVI, no ha bastado para garantizar la entera universalizaci\u00f3n de ninguna de las dos parcialidades que constituyen desde entonces la totalidad estructural de la historia. En la medida en que la convergencia entre parcialidades se ha cumplido como interpenetraci\u00f3n de dominantes y dominados, y por lo mismo, no ha sido otra cosa que contradicci\u00f3n entre unos y otros, resulta que&nbsp;<em>lo universal es la contradicci\u00f3n<\/em>. La contradicci\u00f3n es lo que coincide con la unicidad de la historia capitalista-mundial y constituye su esencia, rigi\u00e9ndola de esta forma compleja: en un&nbsp; sentido, como ley de condicionamiento que impone la espec\u00edfica diferenciaci\u00f3n entre explotadores y explotados-perif\u00e9ricos-dominados; en otro sentido, como ley del condicionamiento ejercido desde determinadas formaciones socio-culturales y clases sociales que a pesar de su inmenso poder\u00edo nunca han dejado de ser parciales, y por lo tanto, tampoco han conseguido borrar en todas las otras formaciones sociales aquellas diferencias precedentes a la diferenciaci\u00f3n mundial entre explotadores y explotados.<\/p>\n\n\n\n<p>Las consecuencias realizadas de este inmenso engranaje han conducido, predominantemente, a resolver la contradicci\u00f3n universal a favor de la fuerza unificante del capital. Queda el problema de su superaci\u00f3n hist\u00f3rica y en consecuencia, el de las bases hist\u00f3ricas de esta superaci\u00f3n. Es aqu\u00ed donde resalta el hecho, todav\u00eda no asumido a plenitud, de que&nbsp;<em>en la universalidad alcanzada por la contradicci\u00f3n entre explotadores y explotados, la autoafirmaci\u00f3n de los primeros depende doblemente de la autonegaci\u00f3n de los otros;&nbsp;<\/em>pues la fuerza y el poder de los dominantes efectivamente depende para ejercerse como tal, no solamente de que los dominados no la poseen en igual magnitud, sino tambi\u00e9n de que su posesi\u00f3n por parte de los dominantes sea aceptada por los dominados como leg\u00edtima o inevitable y de que sigan resignados a ser tan solo los objetos sobre los cuales esta fuerza tiene incuestionable derecho a ejercerse. <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/alfredo-chacon\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Publicado por <a href=\"https:\/\/sultanadellago.com\/producto\/curiepe-alfredo-chacon\/\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/sultanadellago.com\/producto\/curiepe-alfredo-chacon\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sultana del lago<\/a><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alfredo Chac\u00f3n Ahora me doy cuenta: en mi largo batallar de hace a\u00f1os por un poema que diese la g\u00e9nesis de lo real desde el comienzo mismo, sin acudir a nada que sus propias palabras no hubiesen ya generado y nombrado como por primera vez, quiz\u00e1s encuentre hoy la soluci\u00f3n al problema de empezar este [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":10039,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10038"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10038"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10038\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10045,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10038\/revisions\/10045"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10039"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10038"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10038"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10038"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}