literatura venezolana

de hoy y de siempre

Viola D’amore (selección)

Margara Rusotto

Ciclista perdido

Quiénes:
los ciclistas
que interrumpen el rumiar del insomnio

Abajo
la calle se eriza de abejas
y despierta
los desperdicios abandonan
su forma de montón
y revolotean en fragmentadas hojas

En vez de hendir la noche
de labio leporino
alguno de ellos podría pararse
se pararía
un día se haría unidad
que descansa bajo el árbol
En vez del aire que aturde y pega
contra las puertas
alguno silbando pasaría en silencio
despacio
menguante
todo florecido
del estornudo irritante de la primavera

Colgaría un pie en la acera
como uno que pesca sin oleaje
ondulando su caña
sentiría en lo alto agitarse una ventana
cantaría un nombre
un perfil inclinándose

¡Oh!, nuestro señor el insomnio los envidia y desprecia
ciclistas de amanecer oscuro
hombres de dos ruedas
párvulos

¿Adonde irán a estas horas
que ni el estiércol ni el centelleo se ve
entre las hierbas?
Al día iluminado
siempre creí
pertenecen
su sombrero de paja su pañuelo su infancia

¿Qué perversión nocturna
hizo del verano
un paisaje de goma retorcida?
¿una ciudad ajena de extraña lengua?

¿Por qué
responde su murmullo veloz
¿Qué horas y mundos son éstos
que se nos prohíbe
con urbanos ladridos
la vía a los campos?

Ciclista es libre
inmortal su camisa de rayas
y vamos muy lejos
(y la o ni la alcanza el viento atribulado)

***

…y sobre la productividad del tedio

se crece
mirando un objeto inútil en la ventana

cuando se está mucho tiempo
en la postura inclinada del sauce
mirando
un objeto inútil en la ventana
es que se ha crecido

y nadie llena el pensamiento
de nostalgia

nada se inicia
sin la voz
de antiguos compañeros

siempre así
se crece
sin ternura
duro
lleno de tumores

como un cactus en suelo bruñido se crece
quemado
hermoso
siguiendo el gemido de un camión
en blanco y negro
que bambolea su torpeza entre los sacos
de cal

se toma café pues
a solas
en la terraza que humea
que le abre su bostezo a la niebla

***

Explicación de un adjetivo

¿puede acaso la tristeza ser
otra cosa que oceánica?

pura liquidez sin escurrir es el océano
que en nada permanece
y rompe

más que el mar lo es
que algún tropiezo de gaviota extraviada
puede sorprenderlo

maderos que flotan después de naufragios

humedades pequeñas velas moluscos
como corriendo un niño pueden
atravesarlo de dulzura
vegetación aunque escasa lo consuela

lo rozan
peces transparentes hombres flexibles
abren sus brazos y lo bailan
lo miran

en la misma intimidad
de su clara corrosión

Pero nada puebla la indiferencia del océano

Océano es mar extraviado irrecuperable

entrampado en la idea de eternidad
amable
en que verterse

Demasiado lejos sueña
su instinto de costa ya perdido
su recuerdo de casa humeando música
desde manos circunstanciales
que escriben el amor

demasiado inútil su furia lo estremece
lo aturde de tempestad ocasional
ningún otro estado
lo embarga
que no sea desolada fluencia
tristeza impecable

naturaleza propia de sujeto
ungida a su mismo nombre

***

Asunto de poéticas

Un pájaro cruzó la autopista
se estrelló contra un vidrio
turbó la espesura
de peinadas señoras dentro de un taxi
atemorizó con dulzura
sorprendió
de excrementos un vehículo oficial
rebotó calmo
dudó entre los niños y el muro
que nunca fue ciego como dicen
sino cariado de balas
dio una voltereta tal cual el poema de Drummond
y se arrojó entero
ardiendo para siempre
¡ah! belleza última y lejana
en el horizonte hirviente
de gasolina.

Si murió no sabemos
“ de nada sabemos” .

Sólo en su azul agonía
la pelusilla del pecho vivo
¿abierto?
en lluvia se dispersó
goteando sobre las cabezas
de ciertos jugadores de fútbol
¿sangre flores?
que orinaban en un mismo suspiro
insólitamente agradecidos
¿al verlo?
antes de empezar el partido.

Asimismo, pues, la poesía.

***

Desayuno en familia

torcía el pitón
hace un instante
su cola escamada
maravilla y promesa
tan cerca estaba
venía de la hondura
del plato
del tedio surgía
a vengarse
de la edad cerrada
entre turbios abuelos
aquí estaba
a un milenio tan sólo
próximo
y listo a esfumarse
con el silbido mortal
de las fábricas
al iniciar su día
al atravesar con calma
el tímpano herido
por siempre
y por siempre

***

Menguante

estos dolores
no son propiamente físicos
¿qué dolor puede
tener el reptil
su costado
fatigado con el sueño de un ala?
es más bien rastrera incapacidad
que se enerva
con la llegada de la nueva estación
maceración cotidiana de un deseo sin cobertura
osadía
abatida por las fauces
del primer viejo
que pasa
una suerte de pesada compresión
en el bajovientre de un cuerpo triangular
arrojado al vacío

un peso

un ardor

un síndrome

de crecimiento

que no
no son
propiamente físicos

***

Domingo

No habrá memoria
de esta penuria que brota
entre los caminantes
del domingo

Como laqueados los cabellos
de una extraña situación de ocio
surgen,
bañados
por vez primera
se descubren en el muro
en inquieto reposo

Nadie hablará
de pequeñas mujeres anónimas
en el polvo
del domingo
tironeadas por hijos infinitos
que escrutan la sombra

Ningún hombre
domará
la bestia del domingo
su campanada
en lo violáceo del cielo

Se perderá
el domingo
en un café remoto
imitando alguna
supervivencia
en el vago regreso a breves cuartos

iluminados
alquilados
con una jarra de labios suplicantes

Será un mugido de pena
reptando en las ventanas
el sueño de un
domingo

***

Pórtico

Tan solas se besan las pobres parejas
dentro del aire que pasa
como arremangando la tarde
en la frescura
de sábanas limpias. Sospechan
que persistir abrazados
enmarcados en el espacio
de una ventana
puede detener el temblor
del suelo que huye

No volverá este descanso a sernos grato,
saben

sino que dolor de tiempo lo recorrerá
en el ceño contraído de lo que
hay que hacer mañana

Saben
que el instante sedoso de los cuerpos
cuando sudan de tristísimo deseo
hay que beberlo en la indolencia
en la sola gratitud de un zumbido de mosca
espejeando en la mitad del silencio

porque es
siempre un ladrido de perros
lo que los despierta
un bocinazo

abriendo los vidrios de una coz
descubriéndoles un mutuo reumatismo
la perdida agilidad del discurso al
calzarse una media perforada

una torpe plenitud
cuyo sopor se sabe ya
sin esperanza

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