literatura venezolana

de hoy y de siempre

Venezuela Güele a oro (escenas I y II

Andrés Eloy Blanco y Miguel Otero Silva

PERSONAJES

SHERLOCK MARROW

MORROCOBRERO

MUJIQUITA

MORROCKFELLER

JOAN CRAWFORD

MISS KAKATÚA

CHANG

ANÉSIMO ONATO

ICOTEA

Policías, periodistas, senadores, muertos, alemán, italiano, japonés, español, investigador, el juez Villegas, y como mil y un artistas más en el hit de los disparates.

ESCENA I

(Decoración de cortinajes negros. Al centro de la escena está sentado Chang. Chang se levanta de la silla y avanza hacia el público. Luego se detiene, vierte un poco de agua de la jarra del suelo, respira fuerte, se seca el sudor y dice:)

CHANG.- Esto es La Guaira (Vuelve a su silla)

(Entra por la izquierda Mujiquita, Sherlock Morrow, Morrocobrero, Icotea, periodistas y curiosos. Entran por la derecha Mister Morrockfeller, Joan Crawford y Miss Kakatúa. Se saludan en el centro).

MORROCKFELLER.- ¡Haló!

PERIODISTA.- ¡Jaló!

MUJIQUITA.- ¡Jaló!

MORROCOBRERO.- (a Sherlock) Ya jaló Mujiquita

MORROCKFELLER.- (a Mujiquita) Who are you?

MUJIQUITA.- Jú is jú?

MORROCOBRERO.- (a Sherlock) Ya hay jú-jú.

POLICÍA.- (Entrando con libreta) ¿Nacionalidad?

(Morrockfeller le pincha la barriga con la mano)

POLICÍA.- Ni me diga. Venezolanos puritos. (Se va)

SHERLOCK .-  (a Morrockfeller) Espik espanish?

MORROCKFELLER.- ¡Claro! Desde chiquito. Voy a presentarles a la señorita Joan Crawford y a Miss Kakatúa.

TODOS.- ¡Mucho gusto!

MUJIQUITA.- (dándole la mano a Joan) De Pagüita a Santa Bárbara me tiene completamente a sus órdenes.

JOAN.- ¿Doña Bárbara?

MUJIQUIITA.- Santa Bárbara.

MORROCOBRERO.- ¡Qué bárbaro! Y que en Santa Bárbara. Duerme en Morfeo y eso cuando le fían.

PERIODISTA.- En representación del Rotary Club, de Hogar Americano, la Prensa Asociada, el Partido Liberal, la Tigra del Calvario y el Congreso Latino Americano de Periodistas, venimos a darles a ustedes la bienvenida. Ustedes han manifestado el deseo de recorrer Caracas y a Venezuela para llevar a la prensa extranjera las impresiones de nuestro país. Nosotros estamos encargados de acompañarlos en este recorrido, a fin de que puedan contemplar nuestras costumbres, nuestros miriñaques, nuestros avances fulminantes y nuestras retiradas estratégicas. He dicho.

DELGADO CHALBAUD.- Los saludo en nombre y representación del Partido Laborista.

SHERLOCK.- Tú eres Delgado Chalbaud, no me lo niegues.

DELGADO CHALBAUD.- Sí soy. (A los Turistas) Al hablar en nombre de ese gran partido…

MISS KAKATÚA.- ¿Muy grande?

MORROCOBRERO.- (midiendo a Delgado con la mirada) Un metro sesenta con los zapatos puestos, señorita.

JOAN.- ¡Oh! ¿Y está muy lejos Caracas? ¿Qué distancia?

MORROCOBRERO.- Pues… yendo todos, litro y medio más o menos.

ICOTEA.- (a Miss Kakatúa) ¿Y usted también habla español?

MISS KAKATÚA.- (Orgullosa) Correctamente, nativa. Yo tenía un profesor en New York que se llamaba Míster Carevaca. Míster Carevaca me enseñó el español y todo lo que se le puede enseñar a una mujer decente. Ya usted ve…

ICOTEA.- ¡Ipanola, musiúa! A gozá pá la cara en esta guarandinga. Pero no se deje tumbá la empalizá por el primé cabeza e guásimo que le haga el Sebastián.

MISS KAKATÚA.- ¿Pero qué dice esta mujer, Dios mío? (a Icotea)Hágame el favor, señora, ¿en qué idioma está hablando usted?

ICOTEA.- Guá, ¿en qué va sé? En la lengua de Cervantes y(enseñando a Sherlock) Saavedra. En Español.

MISS KAKATÚA.- (a Morrockfeller) (Desesperada) ¡Morrockfeller! ¡Morrockfeller! ¡Carevaca me ha robado! ¡Me enseñó el portugués! ¡Que me traigan a Carevaca pá comémelo!

MORROCKFELLER.- (Se pasea haciendo gestos con la cara, de localizar un olor) Caramba, ¡qué olor tan raro!

MORROCOBRERO.- (a Sherlock) ¡Nos fregamos! Ya nos descubrió.

SHERLOCK.- ¿A qué huele, míster?

MORROCKFELLER.- ¡Ah, ya sé! Huele a oro.

(Mujiquita contoneándose cambia el retroceso por el avance y se acerca a Joan)

JOAN.- ¿Huele a oro?

SHERLOCK.- Mira, Mujiquita, estás más preguntón que el doctor López de Ceballos. Con mujer y toro pá la cara. Raspa que se va el musiú. (Salen).

CHANG.- Esta es la Ceiba. Esta es la esquina de San Francisco.

(Entran los viajeros y sus acompañantes)

ESCENA II

(Chang pone en el centro un porrón con una mata)

MORROCOBRERO.- Bueno, ya están ustedes en Caracas. Esta es la Universidad. Ese es el Congreso.

JOAN.- (Señalando un tipo que duerme) ¿Y ese?

MORROCOBRERO.- Ese es un senador. Está trabajando.

JOAN.- Ah, yo quiero conocerlo.

MORROCOBRERO.- Bueno, está muy ocupado, se lo presentaré. (Se acerca al Senador y lo llama) ¡Doctor! (No despierta) ¡Doctor! (Más alto) ¡¡Doctor!! (Gritando) ¡¡¡Doctor!!! (Cada vez más y el hombre no despierta)

JOAN.- ¡Oh! ¡Está ocupadísimo!

MORROCOBRERO.- Ya verá cómo se desocupa. (Va al durmiente y le habla en voz baja) ¿Nos echamos un palito? (El durmiente da un salto)

DURMIENTE.- No estaría mal.

JOAN.- (a Sherlock) Dígame, ese señor Mujiquita que anda con nosotros, ¿quién es?

SHERLOCK.- Oh, ese es un gran personaje, un intelectual. Viene siendo primo segundo de Bolívar.

JOAN.- Eso no interesa.

SHERLOCK.- Pero es que se trata del Presidente del Gran Congreso de Periodistas Interamericanos, Gerente de la Casa Madre y Superintendente del Bacicín Padre. Actualmente es Cónsul General de Sumatra.

MORROCOBRERO.- La sutra.

SHERLOCK.- Gran Cruz de Palo Grande, Gran Chapa de Morrocoy Azul.

JOAN.- Eso no me interesa.

SHERLOCK.- También es pariente de Héctor Briceño.

JOAN.- Ah, ¿es pariente de Héctor? Entonces, this is a package.

SHERLOCK.- ¿Cómo dice?

JOAN.- Que es un paquete. (Se separa de Sherlock y se acerca a Morrocobrero) Dígame, ese señor Mujiquita, ¿quién es?

MORROCOBRERO.- Ese es hijo natural de Rómulo Gallegos y Libertad Lamarque.

JOAN.- Se le ve.

MORROCOBRERO.- ¿Lamarque de fabrique?

JOAN.- Pero bien, ¿qué clase de persona es?

MORROCOBRERO.- Mire, señorita, ese es un bembe e perro.

JOAN.- ¿Cómo?

MORROCOBRERO.- Ese le toma la leche a un huérfano, le rompe el tetero en el coco y se limpia la ropa con la camisita.

JOAN.- No entiendo bien.

MORROCOBRERO.- Bueno, para que comprenda, ese es un abeja.

JOAN.- ¿Una abeja?

MORROCOBRERO.- Sí… Come miel.

JOAN.- Ah, ya comprendo. Pero el señor Morrow dice que es un hombre muy importante.

MORROCOBRERO.- Es que el señor Morrow está sometido a la misma dieta.

SHERLOCK.- (a Morrockfeller) ¿A qué le huele?

MORROCKFELLER.- Caramba…

MORROCOBRERO.- ¿Qué pasa?

MORROCKFELLER.- Este olorcito…

MORROCOBRERO.- Eso es nada. Deje que lleguemos al Guaire.

MORROCKFELLER.- ¡Oro! ¡Huele a oro!

SHERLOCK.- Pero, dígame una cosa: ¿a qué huele el oro?

MORROCKFELLER.- A plata. Usted cambia una morocota y el olor no cambia.

SHERLOCK.- Pero, ¿es un olor que se huele y no se huele?

MORROCKFELLER.- Precisamente.

SHERLOCK.- ¿Cómo de un oro que se entrega y no se entrega?

MORROCKFELLER.- Más o menos.

SHERLOCK.- Entonces, está muy claro. Ese es el Banco Venezolano de Crédito. Y adentro está el señor Pérez Dupuy. El Banco Central le dice al señor Pérez Dupuy: ¡Venga el oro! Y el señor Pérez Dupuy contesta: Huélalo. Pero no lo entrega.

MORROCKFELLER.- ¿Oro en barras?

SHERLOCK.- A veces embarra. Pero de un millón para arriba, él mismo limpia lo que embarra. Y no queda sino el olorcito.

MUJIQUITA.- Bueno, ahora voy a tener el honor de introducirles algunas personas importantes de esta capital. El señor Lucas Manzano (un catire) periodista; el señor Eleazar Sanares, torero (un negrito). El Dr. García Álvarez (un largo). El pintor Egea (un chiquitín).

(Atraviesa la escena un tipo corriendo y vuelve a atravesarla en la misma forma).

MISS KAKATÚA.- ¿Y ese tan simpático, quién es?

MUJIQUITA.- ¿No comprende que estamos en la esquina de San Francisco? Ese es un corredor.

MISS KAKATÚA.- ¿Un corredor de caballos?

MUJIQUITA.- No, señora, un corredor de Bolsa.

MISS KAKATÚA.- Ya me había parecido. Yo quiero conocerlo.

MUJIQUITA.- (Asomándose a bastidores, grita) ¡Ah, Monengue!(Entra Monengue corriendo) La señora quiere que le corras algo.

MONENGUE.- Para usted tengo, un brillante de corrida. Lo llaman el brillante de Bórox. Por diez mil bolívares y el cincuenta por ciento de lo que produzca la corrida, es suyo. Ahora, si quiere algo más modesto…

MISS KAKATÚA.- ¡Ah, Monengue huele a oro!

MONENGUE.- ¿Quiere algo de oro, nada más? Tengo algunas cosas de oro del Callao.

MISS KAKATÚA.- ¡Oh, el Callao es histórico!

MONENGUE.- ¿El Callao histórico? Se agotó, señora, pero yo le puedo conseguir un ejemplar con el autor. Bueno, pues, si quiere una prendecita, aquí tiene el anillo de compromiso, de María Pachini. Costó mil bolívares de contado. Se lo doy por doscientos, al brinco. ¡Un jamón, señora!

MISS KAKATÚA.- ¡Y por qué tan caro, si es de oro nada más?

MONENGUE.- ¡Ah, señora, pero es que es oro machihembrado, y eso no se consigue así no más!

MISS KAKATÚA.- ¡Pero qué simpático es Monengue! ¿Y quién es el mejor corredor?

MONENGUE.- El corre más es el Venao Estéves. Pero el que llega primero es el coronel Murillo.

MORROCKFELLER.- Señor Monengue, usted que sabe tanto de eso, ¿puede decirme de dónde viene el olor a oro?

MONENGUE.- ¿Quién sabe? Donde están poniendo las casas muy caras es por el Silencio. Por allí se siente un olorcito, pero no le garantizo que sea oro legítimo; a lo mejor es enchapado.

MORROCOBRERO.- Puede ser un enchapado de oro con pescao frito.

MORROCKFELLER.- Muchas gracias, señor Monengue. Al Silencio tenemos que ir, a ver qué pescamos.

MORROCOBRERO.- Con tal que no pesquemos tres cruces…

JOAN CRAWFORD.- (quien se había ido, vuelve a entrar) ¡Oh, acabo de presenciar una escena conmovedora!

MORROCKFELLER.- ¿A ver?

JOAN.- ¡He visto un tranvía! Venía despacito, despacito… Se oían los ladridos de los perros, los suspiros del motorista, ¡los bostezos del colector! Y era una sola sombra larga. El tranvía extendía sus manos como un ciego: ¡por dónde voy, señores, por dónde voy! Las gentes les decían: levántate y anda; y él se levantó, pero no anduvo. Todos le dieron una locha, bajaron y anduvieron, anduvieron, despacito, despacito; y él venía atrás, diciéndoles: ¡Esperadme! Despacio se va lejos. Quise subirme a él, pero tuve miedo de amar con locura, de abrir mis heridas que suelen sangrar y no obstante toda mi sed de ternura, cerrando los ojos, lo dejé pasar… ¡y todavía no ha pasado…!(Solloza); (Salen todos cabizbajos)

MORROCOBRERO.- (a Sherlock) Mire, Míster, antes de irnos al Silencio, voy a decirle una cosa: ¿Con eso del olor de oro, no nos estará esa gente mamando gallo?

SHERLOCK.- ¿Mamando el gallo? Y el oro… Un momento. El oro y el gallo… Por si acaso, démele un telefonazo a Farsen Ramia para que le pele el ojo, por si esta gente nos quiere mamar el gallo de oro.

(Salen)

*Publicada con los pseudónimos “0.3” y “Mickey”