literatura venezolana

de hoy y de siempre

Poemas de Edda Armas

LLEGAS EN LO QUE VAS SINTIENDO

Desnudo frente a un fruto plateado veo un bosque en el aire. Alejandro Romualdo

Vas una vez y otra sintiéndote nebulosa
en el blanco solitario espacio
donde los pies se aplanan sin hallarles un piso.

Afán de narciso o rosa
en su propio espinar
o espiga simple del azar.

Entre rostros y paisajes en el bosque
aún cavas la forma, aras el olor
aunque vayan borrándose
sin la deseada liviandad
que inquieres entre los ausentes
desposeídos tal vez del nosotros.

Extrañarle la fragancia al fruto
recién memorizado temías,
pero no
que la nostalgia se haría tuya
con tanta asiduidad.

***

REVERSO DE MONEDA

Cruzada de surcos y manchas la piel
crudamente envejecida
sintiéndote ola de otro banquete
apuestas a una distinta mirada.

Más dueña del deseo,
en todo caso, transeúnte hacia el desafío,
desatas los cordones de otro viaje
con el goce del nosotras,
renovada mueca fija en el retrato.

Al elegir complicidades
cedes ante el beso
que libera los tal vez y los inoportunos luegos
abrochados a nuestras frágiles pieles
con la insatisfacción de lo que no hemos sido.

Apuntas al devenir con palabras graves
para ser racha de otra mañana
en el deseo extendido
con el disfrute pleno de la espiritualidad
única moneda que ahora codicias.

***

AFRUTADOS

Veo las frutas en la cima
siendo recompensa en días áridos
de indivisas despedidas
y sueños a la mitad.

Reseca la boca
tientan con lujuriante aroma
alcanzada en tu refugio
donde ya ni a salvo estás,
embestida de apetitos y renuncias.

Elige una, aunque áspera te sea.

La más distante o la más esférica,
y álzala con su azul erotizado por la nostalgia
en el invisible ritual
de invertir el infortunio.

***

CELAJE NARANJA

Pertenezco a la tribu de los que escuchan
en el celaje naranja las llaves del misterio,
resonancias entre el objeto y la palabra
con el lazo simple de lo que espuma
en los espacios blancos de la página.
Algo vuela y cae en tierra, auscultadas
las mínimas sonoridades entre las grietas.
Reconocerse es trabajo silencioso en soledad.
El celaje atraviesa la concavidad del cielo
abanicando salvajes naranjas y turquesas
arenas oro en la rugosidad del césped,
donde meditas y alzas la mirada bien arriba,
mientras rebuscas en los fondos de memoria
rastros de rostros
puntas de lo poco quieto
los focos percutantes del deseo
la voz del padre
a la hora del grillo.

***

ENLUTADOS

Hablas en voz alta con los otros (…)
Y en la noche se te permite resistir. Resistir.

Harry Almela

Sin aire transitas el asco, las noches ansiosas, tés
en el triste roce a oscuras, cuando el alma espera
soñar el riesgo entre los quicios del decir o el callar,
mientras afuera llueve y el agua pasa y las naves
parten lentas como cuerpos de silenciosos adioses.
Pero te propones trazar con el compás los puntos
y las comas al dolor; sellos de las cartas que jamás
llegarán a las manos de su destinatario, tornándose
humo de fogatas; y es en esos grises que memoria
haces de formas que te enlazan en el árbol familiar.
Silbas los nombres de los ya ausentes y canela
masticas en aquello que te da pertenencia y
los aromas te arropan al hondo deseo de hendir
el cuerpo del árbol en flores y frutas.
La daga adentra rasgando su lugar en el solitario.
Extiende límites al umbral del dolor. Son surcos
convulsos: el goce, lo que está en ascuas, el chis
del quiebre, el pequeño soplo: fuelles del eco que
zarandean la barcaza que, enlutados, nos carga.

***

ELEGIR CONFRONTA

En tus labios se forman palabras desconocidas
y lo invisible gira en torno a ti suavemente.

Antonio Gamoneda

Tal vez toque elegir entre el viso de los labios
al hablar o el silencio que los sella,
para que los malos entendidos cesen.
Los desencuentros son armas fatales.
Peor que tragar la raíz de la mandrágora
es la opacidad del alma que no se comunica.
Carnero blanco al comparecer en el juicio
de nuestras angustias,
confrontados sin la certeza de la oreja que escucha.
Irremediable atasco de crueles preguntas,
que la desconfianza y la incertidumbre
arrastran, instalan, perpetúan.
Elegir confronta,
y sé, que de estar aquí, fueses tú, estrategia.
Quién las extendería sin rabia con soluciones,
apaciguándolas, en el blanco estar.

***

AL PARTIR, EL BESO

Abate el no desprendimiento en la última hoja
que del árbol cae.
No intuyes nunca las vueltas que darás.
Tal vez nos volvamos a ver, le dices al que parte.

Tal vez el adiós no nos separe jamás.
Y prefiero pensarlo así, labrando otros puntos
de encuentro.
Sujetarse al vacío que deja
armar la próxima estación.

Mirar desde ese lugar el gesto del niño
que te sonríe en la cola del supermercado
cuando su pequeña mano agita un adiós.

Vuelves a las vueltas. La fila te apila.
Te miras en ese espejo.
Acumulas lo que dejarías ir.
Se muere el verano cuando te vas
-oyes en la voz de Sabina-
y se repite la misma canción,
y te alistas para el cambio de paisaje
asumiendo la sordera necesaria.

Entonces el espejo recompone la mirada.
Agudiza el encuadre vertical sí abres
el oído medio, foco alternativo.

Las cejas son nubes de tu meditación.

Los pájaros en estación vuelven a lo apetecible,
en la distante estancia del extrañar.
Partir es hora marcada en la vida.
Coreas el mantra, y vistes el día de arcano mayor.

Nunca sabes la última vez
de cualquier cosa,
ni el beso al partir,
aún menos del resonar de tu propia sombra
en la misma calle de tus andanzas
a las que íngrimo volverás a
ferrado a tus libros de cabecera.

a quienes parten

***

DESARRAIGO

No es igual irse a permanecer.
La raíz confina nuestros pasos.
Lo extrañamente ajeno viene abriendo cauce.
Admite su fragilidad
el agotador vaivén cuando intentas preservarlo
en ese volver con las manos vacías
con la vista puesta más allá.
Ahora sabes nombrarle desarraigo
resonando sobre la baldosa floja de tu calle
a la misma hora de la partida.
Sólo tú los reconoces
en su asomar desafiante en este septiembre
cuando cuentas los rostros de quien se fue
de quien no llega,
de otros que se alistan para partir,
porque todo ya les es extrañamente ajeno.

***

ARMADURA DE PIEDRA

I

Volverán.

Ahora son fantasmas, seres
inanimados, nombres apenas.

La historia los destruye
les quema las alas
van con el alma desprovista
en la orfandad de una vigilia
encadenada sin día ni noche.

El insomne puede invocarlos
igual los sueña, ellos acuden.

II

Aquí, ahora
somos esta circunstancia
este cielo eclipsado
este olvido de lo humano

una inexactitud en el dolor
que nos aflige sin retorno.

V

Somos espejos fraguados de muchas despedidas.

El suelo que pisamos hoy
confirma la premonición que era sueño ayer.

Llegó el hombre accionando la palabra guerra.

Náusea demencial. Disputa eterna, trono del Rey.

VI

Crispados por el frío que enfunda la ruleta rusa
un aire desprevenido nos hace arriesgarnos.

Como destino llevamos la daga,
la daga en el bolsillo.

Mina enterrada en la tierra seca
que han de andar los pies trashumantes
errando, en orfandad.

Nos hace vulnerables el dolor.

¿Dónde un trozo de tierra sin violencia?

***

DOMINGO DE CALENDULA

Guardas las sobras del día en la nevera.

La sopa que cueces sin sal carece de sabor.

Sombras sueltas de lo añorado y la gata

Tula persigue sus rastros por los rincones

oscuros de la casa sin hallarlos jamás.

Finamente las busca al atender mi voz

y algo convierte al domingo en inusual

fustigando el sabor de los recuerdos

al salpicarlos con sal marina de Ibiza.

Los granos del ‘cristal de la vida’ aúno

con pétalos sueltos de rosa, acianos,

sésamo, flores de azahar, caléndulas y

mínimos toques de pétalos azules y rosa

blondos sobre la mozarela y los tomates.

Cortados finos el cilantro y un diente

de ajo se fusionan al insípido caldo

buscando lograr el milagro. Lo sirves.

Se reposa. Cada elemento toma lugar

y miras rostros en la geografía caldosa

al fondo del plato donde se manifiestan

con la fría mueca de lo ausente.

***

ROTO TODO SILENCIO

desenmarañando, 

oculto alguna de las intenciones

…..

semillas de girasoles 

sembraré

para todo oscuro final

…..

así en ti, blanca 

adormecida de soñarte

gritarte 

…..

habitando tus sienes 

puede saltar en ti 

y olvidar la salida 

……

observa la jaula 

su libertad funde la tinta

….

cada balcón asoma su propio 

                                                   destino

……

por azar 

estoy seguro 

soy un as 

un rey de basto 

la última palabra en ti 

……

desocupa un espacio 

se han marchitado Ios recuerdos 

…..

ignorarás los cuatro caminos posibles 

cuando la distancia

descubras la más simple de las sonrisas 

……

no te encontrarán 

y sabrás que comienza 

tu nueva vida

…….

una coraza 

no es siempre 

el mejor abrigo

Sobre la autora

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