literatura venezolana

de hoy y de siempre

Poemas de Luis Moreno Villamediana

yo vi cómo las aguas,
cuándo los ácidos,
cuánto plástico quiénes excavando,
dónde los desechos,
cuántos huesos,
quiénes /peces muertos,
por qué la tala,
cuándo aquel incendio,
cómo cuándo el mercurio,
quiénes las dragas,
cómo las minas,
quiénes la comida,
quiénes cuáles fiestas,
dónde los arbustos,
cuánto combustible,
por qué carne podrida,
dónde
cómo
el tiempo,
el ocio el clima el morbo

***

En el baño

estoy ahora en territorio inédito,
en un cuarto pequeño y diseñado
a fuerza de azulejos, grifos, cañerías;
me dirijo al espejo
y veo mi nariz sin obstáculos
roja y abultada
como un desconocido promontorio;
me veo pegado allí,
sereno y solo y a la vez olvidando
esta gripe de días,
estos mocos que más que mi nariz
son hoy mi unión con ese día que,
afuera,
es la desolación de olfatos más perfectos
muy capaces de oler mi pudrición
de cadáver
lejano y solitario
y lejano

***

Zorro plateado

conozco el frío porque me he recorrido desde niño
con un termómetro y una cobija corta,
he pasado en mí días intentando sobrellevar la intensidad
del viento que quiere mudarme
a un lote más próximo al horno
y fracasa;
sé trazar los mapas de mis avenidas,
sé dónde olvidé mi ropa de invierno
y cuándo perdí el viaje;
pude desarrollar con los años este forro de plata
con el que puedo
pasear por los glaciares, saltar bloques enojosos de hielo
y plantarme frente a los turistas, que son incapaces de entender
que este fino pelaje,
esta cubierta de vellos densísimos,
no es una máscara sino un modo de vida,
y por eso disparan a matar

***

El viaje

quiero pasear con los trenes,
junto al trigo amarillo y doblado en esta tarde;
yo quiero ver pasar los hilos telegráficos
que nada de mí dicen,
que no llevan noticias mías al puerto que dejé;
yo quiero darme cuenta desde mi asiento cómodo en el tren
que el cielo, que insulté tantas veces,
que el cielo, que hace mucho fotografié desde un balcón,
que el cielo, que alguna vez pinté para hacerlo obra mía,
sigue allí atento,
en espera de mí,
que voy siempre a otra parte

***

LA METAMORFOSIS/O LA TRANSFORMACIÓN

se olvida quién se fue o se largó si se mira al espejo

y detrás, en la cortina de la ducha,

se clava un insecto;

el fantasma de turno ofrece sus rasgos o la cara manchada o aquella cicatriz

en los brazos o la espalda de curvas

al nuevo;

el Nuevo es quien aún sostiene la navaja

muy pegada al mentón;

quién sabe por qué una cucaracha invita a que uno olvide quién se fue o se largó;

si se fue en la otra zona un limpio      se relega,

si se fue una piedra de cal                   se relega la piedra,

se relega si se fue un adorno de madera en la repisa,

si se fue un parlante, Sony,                 se relega;

pero eso puede ocurrir al afeitarse,

la navaja comienza a echar a un lado todo trazo de cal o de madera

y hace un tajo y se inventa, de golpe, una herida

que se llama Herida sin Batalla,

            muy dormida

                                    en el relajo de la piel hasta el momento,

el rostro se retuerce con su forma de morro con antenas,

en un costado del fulano la navaja saca hincándose duro dos pares de alas

del dolor de la carne,

                        que no sabe quejarse

                        en su ruido de fondo más bien como un zumbido;

todo eso es más nuevo que Nuevo,

la Neoterra de surcos que pasan desapercibidos

en las plazas

            donde pasean las cucarachas y ellos con sombrilla

                        los cucarachos siempre de la mano

como hombres nuevos que son modelo de olvido de todo Lo Anterior de TODO LO OLVIDADO de sano de extraviado de plano

como el plano

            de nuevas        lenguas            vivas

en secreto

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