literatura venezolana

de hoy y de siempre

Poemas de Lucila Velásquez

Preguntas antártidas

y por qué no pensar sin malas intenciones
que los silbos petrificados
y las improntas de hojas
y los afloramientos de carbón
y las masas intrusivas de granito
y fulgor en la conciencia
son testimonios de una sucesión de vidas inocentes
muy anteriores a nuestra manera de pensar
y es deseable que no llegue la desgracia
que nadie profane el fósil del coral y su rubor
ni se involucren sus claridades
con otros elementos que llegaron
de las regiones templadas
y déjenla vivir en paz consigo misma
y no perturben el sitio de su polo sur
que es el momento de extremar la belleza.

***

Contra un muro de cantos

De pronto fue la oscuridad sobre el último día
caía el alba
caía
la oscuridad era una avispa negra
que picaba la sangre de la luz
el aire andaba solo
buscando cuatro huellas caídas al vacío
perdido como un pájaro que pasara
de pronto
por un bosque de rígida estatura
el aire andaba solo
solo de voces numerables como las mariposas
un hacha derribaba gargantas
coagulaban silencios copiosos

Fusilaron la libertad contra un muro de cantos
yo la vi caer con la última instancia
de aquella flor pacífica
que bajara los ojos
súbitamente roja
el asombro buscaba sus llaves inútiles
tocaba las perdidas cerraduras
el tacto empañaba la huella

El momento bajó su escala única
entonces un silencio sin nada en la cabeza
entonces una bala
la primera perdida en el canto.

***

Chernobyl

átomo enfurecido
átomo naciente de energía
núcleo, molécula, partícula de sombra
desatada en gases agresivos
queriendo seguir hasta la tierra
que estremece los brazos oscilantes del mundo
que une las verdades nucleares
que siente el parpadeo
de las nubes poderosas del uranio
gigantesco árbol de Chernobyl
encauzado por las rutas y el viento
ante tanta noche fallecida
ante tanta energía desatada

***

se rumora que pájaros oscuros
aún no han podido alzar el vuelo
porque sus alas migradoras
levantan un extraño cuerpo
cuerpo del trino de la quemadura
cuerpo que deja cuerpos en las alas
al soltarse la pluma radioactiva
el vuelo como alondra se detiene
si lo llevan al bosque se hace leños de rodio
si lo llevan al mar se rompe en olas el cobalto

***

crece el arisco cardo
entre el jazmín y el nardo
Andrés Bello

hay un átomo nuevo
que el hombre riega y crece
como el arisco cardo
entre el jazmín y el nardo
es un átomo duro
que el hombre puede tersar
que une las verdades nucleares
en hostia o en agua navegable
o en algo del viento solar
con la belleza de la llama olímpica
es un átomo intenso
de oro lavado y resistente
que el hombre viste y curte
de tardes de la piel
tiene núcleo silvestre
cuando es paisaje de la pimavera
y es electrón la rosa girasol
y de nieve y azúcar
la reacción de la cadena del invierno
es el mismo átomo del sol
en el sudor de la frente
en los rieles del tren y en un lugar del mar
cuando regresa un astronauta
tiene la forma de la muchedumbre

***

De la piel rumorosa que me dora
hasta el puente colgante del acento,
va tu red de pasión a pulso lento
cazando mis corales, domadora!

Como estela de luces bogadora,
va tu risa flotando en mi lamento.
Y mi voz corredora por el viento
con rumbo de caricia te enamora.

Hoy se tiñe de dudas la certeza
de mis velas de amor enarboladas
en el pecho roídas de tristeza.

Se oscurecen mis gestos de impaciencia
y el color de las aguas agitadas
que llevan tu recuerdo con urgencia.

***

Delgada sombra que al trasluz del sueño
refulges como célica blancura,
y subes presurosa y bien segura
a mi jardín de júbilo sin dueño.

Se colora tu forma en el diseño
de esta pasión tallada en desventura,
y tu signo en el tul de mi cintura
es ceniza de apagado leño.

Me desvela tu lenta serenata
junto al muro indefenso de mi llanto,
donde un lago de brumas se desata.

Y el vacío que fluye y me dilata
cuando palpo la seda de tu manto,
en el aire, fugaz, se desbarata.

***

Algo concreto

viven los seres pensativos

     con la fragancia de la idea

     en estado probable

     y su ánimo nocturno

     convoca la ciudad y las estrellas

     y alrededor la miel de la abejas

     y el subconsciente de la profundidad

     de algo concreto y todavía

     parecido a la duda o sus espejos

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