literatura venezolana

de hoy y de siempre

Poemas de Gladys Mendía

La circulación del vidrio 

la lluvia convierte el vidrio en un sistema circulatorio
cada gota tiene su propia medida
y su velocidad depende del ojo que la observa
las ventanas son máquinas del tiempo
ese instante superior y único
ese brillo circular y sutil
circulación anónima otra
visión profética del pasado

***

Postura incómoda

vórtices devoran sueños
pero el insomnio es otra forma de soñar
las horas pesan en los ojos abiertos
los ojos abiertos sin ver
el silencio da largos pasos
los oídos persiguen el pulso
una postura incómoda
la desnudez de la sombra
espero la luz
la génesis del espacio

***

La resignación de la gota

mi cultura es lo húmedo
mi patrimonio son las gotas
mi lenguaje es la incertidumbre
la ambigüedad
lo múltiple
aquello inevitable
e imprevisible
como la caída de una gota

***

El tránsito del alfabeto

la autopista piensa que tiempo y muerte
son el mismo dios
siente la gravedad de los cuerpos
y decide ser río

ahora nada le pesa
ni las rocas 
ni los peces 
ni las plantas 
desde el fondo se ve a sí misma 
corriendo en su humor alcoholado
 
comprende la mentira de la transparencia  
la transparencia es ilusión 
le dice el polvillo acumulado 
que ella respira sin ver en la oscuridad

escucha palabras que entreabren algunas ventanas  
siente que nada está en su lugar 
no hay sistema 
no hay sentido 
no hay niveles ni formas 
no hay orden

lo que hace despegar es el vacío  
el alfabeto como un pasaje sin destino 
el transitar erróneo de los sonidos de una lengua a otra 
porque no es posible escuchar 
porque es la ilusión de los borrosos escuchar

el alfabeto en tránsito es la ruleta rusa  
la autopista cuando es río se libera del juego

***

***

Mientras conversamos
contemplo un pequeño pájaro
desconocida melodía
el vuelo siempre un misterio

El pájaro vuela
con una rama en su pico
edifica su hogar
en el árbol

como yo en el poema
como nosotros en el sótano

***

Caminamos
en el bosque de pinos
troncos y ramas
ese verde exacto
muy lejos de casa
otra tierra nos sostiene

Amamanta nuestra nostalgia
la breve llovizna

El bosque de pinos
nos cambia los nombres
y llena los pulmones
de otro aire

***

Luces de peligro

el alma lleva las luces de peligro parpadeando la triste noche que por segundos se convierte en día la bruma y la arena en una misma orilla postes de cruces eléctricas parpadean sobre el camino las casitas perdidas en el barranco las casitas al borde del barranco el mar que es un plato de huellas brumosas detrás de las matas de plátano los maizales los mangos la poesía que no tengo y busco en todo los diminutos soles en el túnel por donde va el tren he visto los granos de arena arder en el asfalto los pies descalzos de los niños arder en el asfalto sus ojos de hambre y preguntas sus manitos y mejillas envejecidas al ver la vida correr sin ellos la escuela sin ellos la mesa servida sin ellos la madre buscando cobijo en la esperanza cuidando el niño ajeno al otro lado de la ciudad

***

La memoria no se la llevó el mar

Terremoto y maremoto.
Febrero 2010, Chile

los elementos y los colores que ves esos trazos aparentemente sólidos de perfiles sencillos son prestaciones de la luz de una luz que ya no está una luz que se escondió en tu lágrima y al caer se abalanzó sobre toda nuestra gente casas plazas escuelas hospitales y almacenes muchos ojos volteados muchos dedos retorcidos columnas quebradas almas con nuevos accesos evidencia del retorno a la indistinción inicial orillas carnalizadas la descomposición juega en remolinos con el paisaje las grandes placas son nómadas su arbitrariedad inteligente nos sacude y sigue en réplica viento resaca escombros traducciones del mar pacífico tu mano despidiéndose es la última réplica

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