literatura venezolana

de hoy y de siempre

Poemas de Dira Martínez

Astrolabio

Los pescadores conocen el movimiento de los astros,
rara vez en la actualidad
encuentras astrolabios en sus manos,
lo llevan como quien tiene en su bolsillo un pequeño faro,
ellos guían su barco con la intuición milenaria del viaje
de todos aquellos viejos sabios
con arrugas en la sien
y piel curtida por el sol.
Latitud

Se mueve la luna
y ellos se mueven con la marea
izando la bandera de la costa y de la pesca.

Hoy,
revisando el bolsillo de una vieja falda
descubrí el aleteo de un pez
su lenguaje indicaba falta de oxígeno,
sueño que voy caminando lentamente hacia la playa
lo suelto y dejo libre,
regreso a casa
con los pies brillantes de arena.

***

Agua celeste

Hay un salto al vacío
que se hace con una gota de agua en la mano,
viene de un ojo abierto
y otro cerrado
siguiendo el rastro de códigos olvidados
una estela escarchada abriéndote
el pecho.
Todo apunta en dirección al alumbramiento
suelta los rayos de tus manos
hacia tu reflejo en el inexistente espejo
y ¡explota!
Presenciarás el nacimiento de los colores
y el cielo

***

El bosque

El primer llamado
es el del bosque
nadie sale ileso
de la voz del fuego,
es el bosque un primer impronunciable asombro niño,
a Dios lo encuentras
en las mínimas hojas
que trasladan las hormigas.

***

Intemperie

Un día el viento
se lleva todo
te despoja de todos tus rostros,
en la intemperie
es imprescindible
encender tu propia lámpara
para no morir de frío.

***

Cenizas

Érase una vez un país
en el que los cuervos
criaban ojos.

***

La noche

La noche es un diluvio en las entrañas
columpiándose.
La noche es en el soñante
una esfera deshaciéndose
vociferando en el silencio
su canto.
Fallecimos como astros
violentísima radiación sideral.

***

Venado azul

Vi el venado azul
corría en el largo sueño de la tierra
nos abrió el corazón
nos hincamos de dolor
de tanto pecho abierto

Astro​​ 
temblando de fuego​​ entre las nubes
la tierra como una madre
nos iluminaba con su abrazo manto
protegiéndonos

Existe un canto
que escuchan los hijos del sol
abrir los oídos
es escuchar los latidos
de la esperanza dormida. 

*Young woman on the beach (1886), Philip Wilson Steer

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