literatura venezolana

de hoy y de siempre

Paciencia mineral

Néstor Mendoza

Digresiones para Vitruvio
(O el ad quadratum)
El cuerpo del hombre con sus extremidades
en una variante de crucifixión.
El ejercicio de la mano alzada que dibuja
lo que, en teoría, reúne exactas proporciones.
La perfección es dable en el trazo, mediante la devoción
y los detalles musculares del boceto.
El hombre está atrapado en una esfera,
está al servicio del viejo florentino, fofo y sedentario.
Podría escapar, fingir agarraderos para sus manos y pies
y así rodar fuera de los límites del blanco.
Sería un hombre, liberado del esquema y el paradigma.
Iría, quién sabe, a buscar otros congéneres
que han dejado la tiranía de los ensayos de perfección.

Una foto de Jesús Abab Colorado
(Tributo a una imagen)
Esta es la historia de la muerte de un hombre.
Esta es la prueba de que sí existió
y de que alguien,
que no aparece en la desolada escena,
ha demarcado para todos.
Dos botas que aún protegen dos pies.
Dos botas únicamente.
La descarga suprimió el resto.
Lo borró.
Reconstruir la totalidad
permite el registro forense
o la reacción estética o moral
de quien ve únicamente
dos botas con peronés y tibias sin tejido.
El peligro cesa en la imagen
o se incrementa, al menos indigna.
Pudiera dar fe de su asco o de su bondad
pero sólo nos corresponde juzgar el valor visual
o lo que dejan esas dos tibias y peronés allí,
sin compañía del cuerpo,
desenterrados,
desterrados

uno al lado del otro, haciéndose compañía en ese monte,
íngrimos y solitarios.

Una estampa de neón
El brillo dice «bar»
en la parte alta
y es lo que interesa.
El cilindro
delgado
contiene
la fluorescencia
y dibuja
irregularmente
una caligrafía
con luz y fuerza
artificial
discurrir
sobre quién lo escribió
o lo que atrae
a los que llegan ebrios
de antemano,
no importa.

Escaparate
Le ha servido a la familia
desde que el abuelo y la abuela se casaron.
Dicen que está hecho de caoba,
esa madera útil, que dura y silenciosa
guarda los olores de las prendas.
Él, que sabe el tamaño de los pantalones,
el bordado de los vestidos,
sus descosidos y botones.
Él, que supo esconder a un niño
abrazado a sus rodillas.
Ahora no hay más urna
que su rectángulo
y no hay más tapa
que sus puertas abiertas.

Una esquina
Una esquina o un rincón:
Allí van los culpables
o los castigados
y sobre todo la poca basura
que logra escapar de la escoba.
En esa esquina se esconden dos jóvenes
ya con edad para tocarse y saber que allí
es el lugar donde no llega la luz o la interrupción.
En esa esquina van a dar los olvidados de la historia,
que no saben dar la cara por temor al escarnio.
En esa esquina, blanca, casi siempre, también
van los recuerdos que no merecen volver a nuestros días.

Una opinión sobre la belleza
A ese molusco
le ha costado diez años
acumular tanta baba
y darle forma de codicia.
Tu ojo piensa en la circularidad
de la perla; tu ojo cree, qué ingenuo,
que la bola gira suavemente
en tus dedos, sin obstáculos.
No te has dado cuenta
del esfuerzo silencioso dentro de la concha
que cubre el objeto extraño
para no morir;
y tú, que solo deseas la joya
para el cuello esbelto,
que desconoces la belleza encerrada,
no sabes del sufrimiento animal.
Cubrir el objeto duele.
Círculo también significa cerco.

Pañuelo en alto
Necesito una cabeza sin ruidos
ni hojarasca; donde todas las
ideas vayan en línea recta,
sin el temor de ver los objetos
y las piernas,
donde cada pensamiento no
me contradiga.
¿Quién es el pastor que olvidó
guiarme en este monte?
Prefiero este cielo,
sus nubes inquietas,
el sol que no cabe en las uñas,
para contemplar.
Las cosas pueden ser tan simples,
pueden acomodarse en un pañuelo,
sacudirlo en alto para despedir a
los amigos.

El cuerpo como piedra
Él quiere la luz y que no haya contornos
pero otras manos buscan carne bajo esas condiciones.
No podría hacer nada más, salvo quedarse quieto
y disimular el estado
con la paciencia mineral de la piedra,
que se endurece, para estar en el mundo,
su mundo acá abajo, y esperar el azar de unas manos.
Quizás en ese momento tenga la fortuna
de ser lanzado en algún lecho de agua
para generar una acción predecible:
producir ondas sucesivas en la superficie marina.
Nada más podría esperarse teniendo cuerpo.

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