literatura venezolana

de hoy y de siempre

Mito, religión y espiritualidad en Juan Liscano

Juan Carlos Eurea

A lo largo de su obra ensayística, Juan Liscano abordó los temas del mito, la religión y la espiritualidad, siendo su obra cumbre, en lo que a estos temas se refiere, Espiritualidad y literatura, una relación tormentosa (1976). También estas ideas se localizan en su poesía, como es el caso de Contienda (1942) y Cármenes (1966), por mencionar sólo dos ejemplos. En este ensayo se expone que también el libro Recuerdo del Adán caído (1997) tiene las características ya señaladas en las otras obras del autor, lo cual sería un aporte significativo para la comprensión de su trabajo. Se trata de una que ha sido poco estudiada y posee la peculiaridad de haber sido escrita en 1942; pero publicada en 1997.

Este poeta venezolano mostró siempre una honda preocupación ante la realidad del hombre contemporáneo, en muchas declaraciones, así como en sus textos (tanto poéticos como ensayísticos). Liscano dejaba ver su desagrado, decepción y hasta desprecio por los valores actuales, donde se le da mayor importancia a lo material. Para él, en la actualidad, el hombre sólo piensa en la realidad inmediata, en satisfacer sus necesidades; pero no muestra una preocupación verdadera por alcanzar valores elevados y Dios. Como prueba, el autor argumenta que la falta de ética y moral, la violencia en todos los niveles de la sociedad, el incremento de las enfermedades mentales y el estado de guerra permanente que impera en el mundo, son pruebas contundentes de esta problemática. Estos planteamientos son localizables en obras como Reflexiones para jóvenes capaces de leer (1985) y El horror por la historia (1980), entre otros.

A través de la lectura realizada a Recuerdo del Adán caído (1997), se pudo notar la presencia de signos poéticos relacionables con los temas mito, religión y espiritualidad, que se han indicado como importantes dentro de su obra. Además, el interés de estudiar este libro en particular radica en el hecho de que fue escrito en 1942, cuando el autor inicia su larga trayectoria literaria, por lo cual se considera que este ensayo da un aporte a la comprensión de la extensa e importante obra de este autor.

La obra literaria de Liscano es no sólo extensa; sino de gran calidad, se le considera uno de los grandes exponentes de la literatura venezolana y latinoamericana (Sucre, 1975). Por otro lado, no se han localizado estudios sobre la obra en cuestión y puede intuirse, a partir de lo señalado sobre la fecha en que fue escrito este libro, que el autor plantea los temas principales que desarrollará en su obra posterior.

En estas páginas se trata de relacionar los temas de mito, religión y espiritualidad con su obra poética, como objetivo general. Para la investigación, sólo interesa definir y localizar estos temas a través de un análisis semiológico que se realizará al libro Recuerdo del Adán caído (1997).

Como objetivos específicos consisten en definir los conceptos de mito, religión y espiritualidad, categorizarlos y analizar la significación de éstos en Recuerdo del Adán caído.

Como marco teórico, se expondrán teorías sobre mito, religión y espiritualidad, propuestas por autores como Mircea Eliade en Mito y realidad (1973b), Erich Fromm en El lenguaje olvidado (1972), Martin Heidegger en Ser, verdad y fundamento (1968), entre otros, así como consideraciones del propio autor en Espiritualidad y literatura: una relación tormentosa (1976), ya que él mismo desarrolló, a lo largo de su obra ensayística, estos temas. El planteamiento teórico ofrecerá definiciones que permitan reconocer cada uno de ellos y así poderlos relacionar con los poemas del libro de Liscano. Para el análisis de la obra poética, se usarán algunos elementos del análisis semiológico propuesto por Vilma Vargas (1989). Tales elementos son el análisis del signo poético, desde el nivel paradigmático y sintagmático y la clasificación de tales signos. A fin de conocer la significación de ellos, se usarán los estudios de Mircea Eliade (1979), Juan Eduardo Cirlot (1988), Northop Frye (1992), entre otros, ya que el estudio que hacen estos autores sobre el signo y el símbolo, tomando la literatura como referente, ofrece conclusiones adecuadas al estudio que aquí se realiza.

Pero, en 1942, fue concebido un libro de poesía que sería olvidado por su autor, tal vez de manera consciente y meditada, por más de medio siglo, hasta que fue publicado en 1997. Este libro es Recuerdo del Adán Caído.

Recuerdo del Adán caído habla de la memoria de Adán, del primer hombre, creado por Dios, del primer ser que habitó la tierra, del primer hombre que echó las bases de la humanidad. Ante todo, se debe reconocer la obvia temática del libro: el tema espiritual; pero se localiza otro muy importante, que fundamentará las bases de la obra: el mito, los mitos creados por el hombre a lo largo de la historia, desde que Adán vino al mundo hasta los momentos actuales.

La historia en torno a Recuerdo del Adán Caído es bastante singular. Para empezar, el libro fue escrito en un período de tiempo que va de 1942 hasta 1944. Lo anduvo revisando y corrigiendo, quizá hasta 1944 y lo dejó olvidado entre sus papeles por más de 50 años. Como menciona el propio poeta: En el poema “Homenaje tardío a mi ángel de la guarda”, recogido en Resurgencias (1995), evoco los años de 1941 y 1942, cuando escribí Recuerdo… “en la soledad del alto de la casa/abierto a todos los vientos”. Temperaba en Los Teques. Anduve con el poema tachando, añadiendo, corrigiendo hasta quizá 1943 ó 1944. Después lo olvidé. Entre tanto publiqué los poemas sueltos de Contienda, obra que obtuvo en 1942, el premio municipal de poesía recién creado. (Liscano, 1997, p. 5)

A pesar de los contratiempos, esta obra ha reclamado su espacio. La atención que produce se debe en parte a que es un acierto literario. Liscano busca convertir en poesía contenidos míticos, religión y espiritualidad. Es una pretensión bastante ambiciosa, como él mismo apunta. El poeta hace un viaje a través de la historia de la humanidad, viaje que muestra un signo espiritual, pues se ven las creencias, los dioses y su interioridad.

El análisis parte inquiriendo sobre el título del libro: Recuerdo del Adán Caído. Como se sabe, este personaje es básico en la historia mítica de lahumanidad, ya que según la Biblia él fue el primer hombre sobre la tierra, fuedirectamente creado por Dios (Génesis 2: 7); pero a causa de su pecado fueexpulsado del paraíso y cayó en el mundo. Luego, continuó con el curso dela historia, hasta que en 1942, un descendiente mítico de Adán (por eso elpoeta se identifica con él) comienza a recordar la historia de la humanidad yconvierte esos recuerdos en poesía. El libro está dividido en siete partes orecuerdos, como el autor los llama:

PRIMER RECUERDO: consta de tres poemas. El primero de ellos habla de la creación del hombre (Adán) y de la mujer (Eva). Luego, se habla de la mujer (Eva) y en el último de esta parte se menciona la expulsión de la pareja del paraíso, su lamento y sus ansias de volver. Aquí se trata de una visión de la edad primigenia del hombre, sobre su creación y primeros pasos. Es la etapa mítica por antonomasia, pues los primeros hombres, las primitivas edades de una cultura siempre están asociadas con los dioses. Este recuerdo consiste en rememorar la etapa primigenia, mítica del hombre, desde su creación, la del universo y la tierra. Esta idea está sustentada con base en el mito judeocristiano de la creación, que se localiza en el libro de Génesis de la Biblia. Así, se ve una conexión entre la poesía y el mito.

SEGUNDO RECUERDO: consta de dos poemas en los que se hablan de imágenes que predominan son, en primer lugar, la noche, como representación de lo mistérico y de lo femenino. También se vincula con la fertilidad y es simbolizada por la luna. En segundo lugar, está el hijo del sol que se identifica con el día, la vitalidad, lo masculino, y es simbolizado por el sol. Pero ambos deben unirse para crear el equilibrio que el universo necesita, además, de dicha unión nacerá la vida. Estos dos recuerdos remiten a tiempos protohistóricos. El “segundo recuerdo” está compuesto por dos poemas llamados “Himno a la noche” y “Canto del hijo del sol”.

TERCER RECUERDO: consta también de dos poemas en los cuales se habla del hombre pastor y de la hilandera; ambos simbolizan al hombre y la mujer de las primeras civilizaciones. La mujer es vista como la organizadora del hogar, la madre, la compañera del hombre, y él, como representación de la fuerza humana, es quien sale a trabajar la tierra o a pastorear el ganado, quien lleva el sustento al hogar. Ambos son los que construyen la civilización, unidos, como Dios lo dispuso desde la creación. Aquí el poema rememora los primeros tiempos de la historia. El tercer recuerdo está compuesto por los poemas “Canto del Hombre Pastor” y “Canto a la Hilandera”.

CUARTO RECUERDO: Tiene dos poemas que tratan el tema del trabajo, pues el primero es una exaltación a las manos como instrumento del hombre, como herramientas que le permiten realizar sus obras y, el segundo poema señala que lo importante no es la herramienta (las manos o los instrumentos creados por el hombre) sino Dios, pues es el gran motor del mundo y del universo, el que hace que todo funcione y tenga vida. Los poemas “Canto a las manos” y “¡No es la herramienta!” conforman el Cuarto Recuerdo. En esta parte es expuesto el sentido utilitario que ve el hombre en las cosas que le rodean. Esto es evidente, puesto que ha fabricado o usado elementos, a lo largo de la historia, para progresar. Pero antes de que el hombre pudiera construir el primer artefacto que usó, tuvo que darse cuenta de que sus manos podían realizar los trabajos que el hombre requería y de esto se trata, de cómo el hombre descubrió que sus manos eran una herramienta.

QUINTO RECUERDO: compuesto por dos poemas que proyectan espiritual y míticamente la naturaleza del universo y la lucha eterna entre el bien y el mal, el segundo poema es una recreación del mito fáustico, sólo que en esta oportunidad es el hombre (Adán) quien triunfa sobre el Diablo (Arlequín).

SEXTO RECUERDO: compuesto por un solo poema donde habla Adán quien compara el mundo actual con el mundo mítico de donde proviene y nota la gran diferencia: ve que el mundo de hoy está corrompido, dañado; no es el mundo que Dios deseó para el hombre. Da la idea de que el mundo pudo haber sido otra cosa.

SÉPTIMO RECUERDO: aquí el tema es la muerte, desarrollado en 5 poemas. La muerte es vista como parte del ciclo de la vida, como retorno al creador, al origen; también es vista como descanso eterno frente a las penurias de la vida, pero también como antítesis de la vida, como final irrevocable, como cegadora de la vida. Hasta ahora la voz poética ha hablado de vida, de cultura, de mitos, de ritos; pero la muerte no había sido tratada con profundidad, por lo que Liscano dedica una parte para este tema. Es el último recuerdo de Adán, la muerte es la fase final de la vida, pero quizá sea el comienzo de algo desconocido. Ciertamente, como lo ha reflejado el poema, es la vuelta al origen: se regresa a la esencia, a Dios.

Este libro trata sobre los recuerdos de la humanidad. A través de esta historia de recuerdos se ha podido ver la naturaleza del hombre, sobre todo, sus recuerdos han revelado las cosas que son importantes para el hombre, las cosas que lo caracterizan y no puede vivir sin ellas: la naturaleza, Dios, la compañía (sobre todo de la mujer) y la comunicación. También se ve que estos elementos están unidos de tal forma que el hombre necesita hallar un equilibrio con su entorno para no ser destruido, tanto física como espiritualmente.

A lo largo del libro se notan diversas estructuras: versos tradicionales, versos vanguardistas, versos libres, prosa. El libro está dividido en siete secciones a la que corresponden un recuerdo. Es un libro con estructura tradicional y de vanguardia pues responde a la voluntad de recordar el pasado del hombre; pero se toma conciencia del recuerdo, del pasado, cuando se examina el presente. El recuerdo funciona como memoria de un pasado mítico de la humanidad. Este libro es un viaje permanente del pasado al presente y del presente al pasado. Adán es el modelo de la humanidad, el primer hombre, que se hallaba integrado a su entorno, hablaba directamente con Dios y tenía la actitud de vivir con sentido, sin estar dominado por el vacío y absurdo existencial del hombre actual.

Se advierte que éste ha sido un tema de importancia dentro de la obra de Liscano. A él le interesa la espiritualidad no para desarrollar discusiones teológicas ni intelectuales; sino para rescatar, mediante la literatura, la esencia humana, el espíritu humano. El propósito de Liscano es usar la literatura como un detonante de un despertar de una humanidad menguante.

El autor está interesado de mostrar a través de los mitos, la esencia del hombre, el mito se convierte en un lenguaje, en un código universal, que se relaciona con todo, incluyendo los mitos, la religión y la espiritualidad. La relación existente entre el libro Recuerdo del Adán Caído y el mito, la espiritualidad y la religión consiste en que constituye la fuente del conocimiento humano, influencia todas sus esferas y determina hasta las relaciones que mantiene con Dios, de manera que la religión es influenciada por él y, a su vez, es un camino para la espiritualidad, ya que constituye también una forma de trascendencia humana. Los signos, los símbolos y mitos que se han localizado dentro de esta obra, no se muestran cómo se conocen; sino que han sido “resemantizados”, es decir, han sido reelaborados: el autor les ha dotado de nuevas características que antes no tenían.

Adán ya no es la figura mítica y bíblica que se observa en Génesis; es el hombre actual que se da cuenta de que su pecado ha sido origen de su caída y por eso trata de volver a congraciarse con Dios, para así volver al paraíso junto con su compañera y volver a ser aquella creación perfecta que una vez Dios formó.

Este Adán presenta diversas formas: el Adán bíblico localizable en Génesis y que es el padre de toda la humanidad. Luego, se aprecia otro Adán en las referencias al hombre antiguo, como pastor, cazador, hijo del sol, que también se aprecian en la obra. Se encuentra otra variación de éste: Cristo, que siendo Dios, se hizo hombre y vino al mundo con la misión de salvar a la humanidad, los hijos de Adán, de la condenación eterna. Lo hizo cargando todos los pecados de la humanidad en su ser y pagándolos con su vida. Tal muestra de sacrificio y amor por la humanidad está documentado en el Nuevo Testamento de la Biblia, este mismo Adán, reelaborado, se presenta en la obra para encontrarse con el mal una vez más: esto se verifica en el poema “Diálogo de Adán y Arlequín” donde esta vez el Diablo (Arlequín) no puede vencer al hombre, pues éste sabe lo que puede perder si se deja seducir por el maligno y le rechaza. Dicho conocimiento lo obtiene Adán justamente porque ha vivido su historia y la recuerda y ve que la misma situación del huerto del edén se ha presentado; pero esta vez no comete el mismo error, pues sabe lo que puede pasar. Rechazando el mal, Adán ha logrado trascender.

El proceso de reelaboración presenta otra faceta: Adán aparece en el texto como el mismo poeta, quien desde el primero al séptimo recuerdo hace un recuento de lo que ha sido el hombre a lo largo de la humanidad. Este proceso, este darse cuenta de lo que ha sido la historia es la base de la redención, pues es el reconocimiento de la falla, de la equivocación que ha provocado su tragedia, del pecado que conduce al arrepentimiento y esto lleva al perdón de Dios. Lo anterior se traduce como la redención de Adán, la restauración del hombre, el reencontrarse consigo mismo, la trascendencia espiritual.

La obra literaria de Juan Liscano muestra una honda preocupación ante la realidad del hombre contemporáneo. Él dejaba ver su desagrado por los valores actuales, donde el consumismo y el materialismo desplazan cualquier ética o sistema de valores. Como prueba, el autor argumenta que la amoralidad, la violencia en todos los niveles de la sociedad, el incremento de las enfermedades mentales y el estado de guerra permanente que impera en el mundo, son parte de las consecuencias de tal desplazamiento. Por otra parte, el autor se dedica al recuerdo de la realidad humana, rescate de las tradiciones y la preservación de los mitos. Liscano da la espalda a la ciencia y se ofrece a anotar, contar y preservar los símbolos, mitos y tradiciones: el pasado, la historia. La memoria y esencia transmitida de generación en generación. En Recuerdo del Adán caído el poeta cumple con este propósito, pues este libro trata de los mitos, de las culturas, de las religiones, de la trascendencia: la memoria de la humanidad.

El problema planteado fue determinar la significación de las imágenes de mito, religión y espiritualidad en la obra de Juan Liscano. Para tal fin se utilizó la herramienta de la semiología en lo que respecta al signo, analizándolos en niveles sintagmático y paradigmático. Estos, como se refirió en el apartado metodológico, pertenecen el análisis propuesto por Vilma Vargas. Durante la investigación se descubrió la fuerte relación que hay entre el mito, religión y espiritualidad y la obra de Liscano, lo cual es algo consistente con la producción posterior de su obra, tal como se puede ver en Ocho poemas (1939), Contienda (1942), Nuevo mundo Orinoco (1959), Cármenes (1966), Animalancia (1976), Myesis (1982), Resurgencias (1995), entre otros libros del autor, en los que siempre mostró un profundo interés por este aspecto.

En la obra analizada los mitos cumplen el papel de contar lo que ha sido el hombre: Adán, Eva, hilandera, cazador; su relación con su medio: el fuego, la tierra, el aire, las estrellas, el sol, la luna, los animales, las bestias, los monstruos; cómo concibe el mundo: el diablo, Fausto, Dios, la máquina. La presencia de los mitos viene a ser una fuente de referencia en torno a la manera cómo la humanidad ha evolucionado. De esta manera, los mitos que usa Liscano en su libro vienen a cumplir la función que diversos estudiosos asignaron a los mitos: la de explicar lo que hace el hombre, de dónde viene, qué es y a dónde va. También se pudo advertir la fuerte inclinación del autor por las imágenes asociadas con el cristianismo, tales como los santos, los apóstoles, los martirizados y los fieles cristianos quienes siguen creyendo en el mensaje de Dios, a pesar de la ola de ateísmo y de fe en la ciencia, que Liscano denuncia hoy en día; y el propio creador, Dios como máquina, Dios como creador del universo y como salvador de la humanidad a través de su hijo, Jesucristo. Resulta significativo el poema “¡No es la Herramienta!”: “la máquina Dios que en el cielo atornilla / noches bombillas y auroras de cieno” (Liscano, 2007: 716) donde el poeta deja claro que es Dios el que controla el orden del universo y no la ciencia. Hay un interés en analizar el pecado como caída y ruina del hombre. Por eso, la referencia al pecado original, que trajo como consecuencia la expulsión del paraíso y la maldición que Dios lanza al hombre a causa de su desobediencia. Luego, se menciona, dentro de los poemas, el asesinato, robo, adulterio, idolatría, la mentira: pecados que influyen en la ruina del hombre. También establece que esto es una consecuencia del materialismo, que lo arroja hacia una carrera científica sin importar las consecuencias de tales avances. Por eso, el poeta incorpora en su obra el mito del pecado original, la pasión y muerte de Cristo, el mito fáustico, el ateísmo y la violencia.

Por otra parte, el poeta da un valor fundamental a la trascendencia, a la búsqueda por parte del hombre de los más altos valores: el bien, la ética, la felicidad y la pureza. Esto también es significativo en su obra, ya que según él poeta el hombre actual vive en una época donde el hombre ha sacrificado estos valores en pro del consumismo y progreso. Así, como síntomas de la degradación humana, cita las guerras, la violencia, las enfermedades (sobre todo las mentales) y el estado de enajenación en que viven millones de personas en el mundo. Un aspecto de gran significación dentro de este estudio, es que para el poeta, Adán, no representa sólo al primer hombre nombrado en la Biblia; sino a la humanidad que ha cruzado la historia, evolucionando y viviendo. Esto no queda allí: también este Adán adquiere los atributos de otro personaje simbólico de gran peso dentro de la literatura: Fausto, al igual que él, logra vencer a Mefistófeles en el contexto de la lucha del bien contra el mal. Adán da un paso más, pues se convierte en Cristo, sacrificándose en la cruz para salvar a la humanidad, dando su mensaje de salvación y su acto de redención. Así, se ve que el autor ha convertido a Adán en un símbolo universal, en un símbolo que representa a la humanidad entera.

Esta investigación ofrece no sólo resultados de interés; sino que también propone nuevos temas de investigación. Por ejemplo: verificar si en el resto de su obra poética se cumple la relación establecida en Recuerdo del Adán caído, analizar la influencia de los mitos en la creación poética del autor, identificar símbolos universales en la obra del autor que hayan obtenido nuevos significados dentro de los poemas. Así se aprecia una variedad temática que llama la atención por su variedad e interés dentro de la literatura, lo cual es una motivación para realizar investigaciones en torno a estos temas.

Finalmente, queda decir que este tránsito a través de la obra estudiada, levanta un profundo interés por continuar estableciendo relaciones entre estos temas y la obra de Liscano, ya que se intuye que este libro (uno de los primeros que escribió y uno de los últimos que publicó) maneja los temas que a lo largo de su obra trabaja el autor. En Juan Liscano se ve un poeta de hondo aliento, con una obra capaz de luchar para mantenerse vigente a lo largo de los años, ella se inserta perfectamente en un conjunto prolífico, tanto en cantidad como en calidad. Tiene un ímpetu renovador que invita a realizar un esfuerzo crítico para seguirla investigando y ubicarla en el lugar justo que le corresponde dentro de la literatura latinoamericana.

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