literatura venezolana

de hoy y de siempre

La voz de Eziongeber

José Pulido

Si Eziongeber Chino Álvarez fuera un caballo de carreras siempre le apostaría a ganador y si llegara de último volvería a apostarle, porque su modo de correr y de avanzar hacia cualquier meta contiene la belleza y la nobleza necesarias para que se admire el corazón de un purasangre.

Admiro su voz como una estampa de hombre libre. Una voz que no enmudece y no se debilita porque acude a sus verdades, a sus autenticidades; obtiene su tono de las delicias y aporreos que ha vivido y por lo tanto representa un sonido individual de la verdad. Lo individual es el todo y la parte, la humanidad y el eslabón de la humanidad.

Eziongeber es un individuo tan bien templado y afilado como una espada samurai.

Además de ser su amigo, soy su lector. Leyéndolo no solo me percato de lo que ocurre, no solo comparto muchas de sus opiniones y puntos de vista. También me lleno de alegrías variadas, recordando etapas de la vida que van desde los cromos, barajitas historietas y comics de la infancia; los juegos casi desaparecidos de nuestra niñez, hasta los sueños y decepciones que acumulamos en la juventud y en posteriores adulteces.

Eziongeber es como un vocero del alma venezolana en su máxima inteligencia y en su más delicioso sabor humano.

Eziongeber Chino Álvarez interpreta la tragedia de este tiempo sin perder el privilegio humano de la sonrisa. Él avanza esgrimiendo el coraje y la gallardía a través de la ironía y escribiendo el modo de hablar que viene del siglo pasado y no se deja avasallar por las tremebundas impiedades de este siglo nuevo que parece usado por los fantasmas de las pestes antiguas y de los genocidas que la historia retiene.

Este libro suyo, titulado El quinto, porque es su quinto libro, es una reunión de crónicas inolvidables que se pueden leer en la buena y en la mala, con hambre o con barriga llena. Y siempre se disfrutarán, porque son como esa parte de la vida que no nos deja morir, que no nos permite desfallecer.

Con Eziongeber es lógico decir que no hay quinto malo, aunque desde su primer libro ha conseguido muchos y buenos lectores. Sin ninguna duda tendrá el sexto y el séptimo y así sucesivamente. Porque su escritura es un modo de vivir en el placer de escribir y de expresar lo que se siente.

Uno de los aspectos de la escritura de Eziongeber que más me interesan y me atraen, es que no se necesita fe para creer en él. No se requiere haberlo leído antes o conocerlo en persona para aferrarse a las frases que va enhebrando con una virtud entre callejera y académica; el swing que lo define podría ubicarse entre la sinceridad adolescente y los reposados movimientos de un maestro de ajedrez. Lo que escribe es como un canto de amor por la existencia que de un modo simultáneo aprovecha para enumerar injusticias y salir en defensa de lo que se debe proteger.

En él confluyen todos los sabores que uno aprecia, que uno reconoce como propios y también los que no son muy fáciles de asimilar, pero tienen el espíritu que nos entusiasma, la rebeldía que nos compete. Aludo a los sabores para poder decir que en el estilo de Eziongeber Chino Álvarez persevera un extracto de Capsicum frutescens de magnífico toque, ideal para despertar cualquier dormido paladar.

*Para adquisiciones, contactar a través del whatsapp +58-4143153993

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