literatura venezolana

de hoy y de siempre

José Urriola

Por: Alirio Fernández Rodríguez

José Urriola (Caracas, 1971) es un escritor venezolano cuyo último gran descubrimiento le vino de Aitana, fuente vital que algunos allegados conocen. Piensa que haber publicado su primer libro a los cuarenta años fue tardar muchísimo y que la literatura es un auténtico maratón. Estudió Comunicación Social, luego hizo postgrados en literatura y cine. Escribe narrativa como mecanismo para superar el juicio de la propia conciencia, sin esperar nada a cambio. La fórmula Urriola es un secreto de Santos que la familia atesoró y heredó cuando era niño durante una noche estrellada.

Un poco cabra en mi montaña personal, dice José Urriola que se siente en la inmensa e inasible Caracas. Aunque nació en la capital venezolana, su relación con la ciudad fue de encuentro y desencuentro. Como vivía en El Hatillo buscó un Ávila alternativo, creando un espacio fundamental en la montaña del bosque de la virgen que lleva hasta las antenas del cerro El Volcán, subiendo desde La Boyera. Otra montaña pequeña aguardaba en el parque La Fila de San Luis en El Cafetal la caminata mañanera de José Urriola, haciendo de estos espacios símbolos poderosos, rituales de su vida.

El mismo niño en dos galaxias distintas: fue el centro de una historia que su padre, antes de dormir, le reveló al pequeño José. Le dijo que mientras ellos leían sobre la cama, allá en una estrella visible y distante, en otra galaxia, había otro papá con otro niño, pero iguales a ellos, repitiendo la misma lectura. Este fue el momento mágico y de fascinación que regalaría al propio José Urriola el nacimiento del pequeño Jose lector. También aquí nacieron las ganas de escribir historias que tuvieran que ver con esa existencia de galaxias paralelas. Luego fue la lectura de comics, de manos de su padre, lo que lo impulsó –a los quince años- a escribir sus primeros cuentos, en hojas blancas y a mano. Muchos años después José Urriola había de cultivar la Ciencia Ficción que su padre le dio a conocer esa noche estrellada. 

Un pésimo mesonero que conversaba con los clientes fue durante un tiempo José Urriola, en su época de estudiante en Barcelona, España, en un restaurant donde brilló por su dificultad para mantener el equilibrio de la bandeja. El jefe estaba inconforme, pero los clientes volvían para conversar con él; ahí descubrió el poder de vidas fascinantes y solitarias.

Pero, sin duda, su trabajo cubriendo festivales de cine en Cannes, Venecia, Sundance, Berlín y más, le transformó la vida; conoció gentes de otras partes, conoció el mundo. Otro trabajo no vinculado a la literatura fue el del alucinante entrevistador y traductor de investigaciones farmacéuticas sobre prometedoras novedades que nunca llegaron al mercado. Esto también contribuyó al escritor que es hoy.

Mi narrativa cuenta una cosmogonía del desamor o es lo que le parece que subyace en toda su obra. Cree que cuando escribe está intentado el libro que le gustaría leer, tratando de hablar de cosas que lo mueven, de un asunto personal que se funde con un universo fantástico o de Ciencia Ficción. Su propuesta literaria indaga en lo interior, en las relaciones, los tropiezos, pero también en máquinas imposibles que pudieran procurar una felicidad. Escribir le permite el reto de construirse y montarse en un tren de locura necesario.

La literatura como apertura franca y dolorosa es en lo que creo; pero tengo dudas con respecto a su estado actual. José Urriola ve un predominio de la literatura cuya referencia es ella misma, una autofagia literaria. Cree en la relevancia del cine, la música, el comic y la vida profunda. No cree que la literatura tenga que ser esa que tiene pegada, que se vende.

Ve la literatura venezolana como una flotilla de pequeñas embarcaciones que tiene a algunos autores en Venezuela y otros repartidos por el mundo; juntos conforman nuestra literatura con obras que siguen buscando cómo contar el país.

Hombre y Ciencia ficción frontalmente es lo que mueve actualmente la vida del escritor. Está terminando de escribir una novela de Ciencia Ficción en el contexto venezolano, desde una búsqueda muy personal, para construir un amor. Además de seguir dictando talleres literarios, también virtuales, donde explora su género predilecto. Y todo esto lo sostiene el hombre de carne y hueso que aprende a ver el mundo con nuevos ojos, donde la familia es el centro de su universo, su refugio humano.

En la mochila, José Urriola cuenta con las publicaciones de Experimento para un perfecto extraño (2012), Santiago se va (2015), Chupetes de luna (2016), Fisuras (2020) y Fragmentario (2021).

Novela

Julieta (Extracto de la novela inédita “Fantasmáquina”, 2021)

Cuento

Dos cuentos futuristas

2 comentarios en «José Urriola»

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