literatura venezolana

de hoy y de siempre

Después de todo, ella…

Mirih Berbin

Escribiré en tus manos

Podría accidentar mi paso

estando en sal y arena

sin entender cómo salir

del adormecimiento.

Pero no es de eso

que escribo en esta noche

 

es del baile en silencio

levitando sin aire y sin gravedad

sostenida en las manos

que se pierden.

 

No me cubran nada

no lo estrecho y desgastado del camino

ni la flacidez de las ideas

bajando sin llegar a algún lugar

 

déjenme imperfecta con mi finitud encima

con estos días de más acumulándose en la esfera.

No seguiré desgastándome

devolviéndome a un lugar que ya no es de mi talla

ni yo de la suya

 

acepto llegar al sitio donde respirar queme

acepto tocar lugares

donde sienta el hielo entrar por la piel

sin permanecer cerca o salir de prisa

sólo dejando en el aire poemas

 

sin importar lo que pase

vida mía

escribiré en tus brazos.

 

 

Mirar las palabras que dices

Yo no escucho

No importan cuán fuerte hablen

no presto atención si voy rápido.

 

No estoy escuchando el ritmo de la mañana

Sólo veo lo que permite el reloj

un mar de personas se muestra entre formas

me dicen palabras grandes

pequeñas

coloridas

 

En algún punto me adherí unas gríngolas

y unos audífonos

casi se me da natural caminar en automático

 

Disculpe

yo no escucho

voy hacia una pared de humo

que me abanica con sus obligaciones

y cuando me bajo

de la urbanidad del día

 

Recuerdo las palabras que dejé de escuchar

que simulé haber ignorado.

Recuerdo cada intención, cada comando

cada voz como un abrazo de cerca

recuerdo que afuera se quedaron

con una pequeña versión de mí

pero no hay tiempo de dar respuestas

cuando se está sentada a solas.

 

 

Los niños juegan

                                   a mis hijos

Desde el silencio

se dibujan dos pequeñas siluetas

 

Se forman círculos

donde afuera no es salir

adentro no es entrar

Se despiertan líneas vitales

desempañando sombras en rotación

que no se habían visto

 

Se levanta un brazo

sin detener el aire

se abandonan espacios

sosteniendo la risa

del grito sin llanto

 

se afina el silencio sabiendo que en la raíz

una mano aparece

y arranca de golpe lo malo

 

En la calma se ve que el piso tiene un piso

el techo otro techo

 

Una niña y un niño juegan a atraparse

ellos cantan, cuentan y salen corriendo

 

Los niños juegan a contrariarse

a perseguirse

a buscarse un mayor que les proteja la risa

 

juegan a devolver aquello

que se nos había perdido

en la alegría que dibuja la silueta

de los pequeños amantes.

 

Los niños juegan a enseñarnos

la inocencia.

 

 

Esa noche

Cuidar del otro

cuidarse

ver como afuera empieza a aclarar

adentro el aire denso, la vida estática.

 

Negarse a que llegue la mañana

es tan inútil

 

Sé del movimiento porque la noche,

siempre la noche,

después de acariciarme

de mandar señales de cercanía

de remover fantasmas sagrados

de parecer eterna

de dejarme jugar a dibujar estrellas

de darle el clima necesario a esta piel.

 

Después de hacerme Diosa,

esa noche,

comienza a irse.

 

 

¿Desde dónde habré arrastrado la playa?

Se desprende un día de nosotros

es conciencia rota de mar

una visión que se queda a dormir conmigo

 

Los cauchos con los que camino mutan

aumentan las h u e  l  l   a    s,

se pegan y lanzan partículas

 

Los desprendo para ver qué pasa.

Primero el izquierdo,

luego de derecho

la arena se asoma mientras me pregunto

desde dónde habré arrastrado la playa

sin darme cuenta.

 

 

De amaneceres

El día nos acerca un paisaje distinto

 

La montaña no puede extender sus brazos,

debe mantenerse tranquila

acercar los cuidos

ofreciendo su clima y tono agradables.

En cambio el sol si sale a recorrer la ciudad.

 

A veces se va de prisa

a veces anda despacio

la montaña lo espera,

utiliza su día para escribirse en neblinas.

De regreso,

en cada puesta de sol

una breve cercanía los asombra

 

Él le regala amaneceres

y atardeceres en postales.

Ella le manda la brisa del camino.

 

La otra montaña es hoy.

El sol se asoma sonriente y juguetón.

La montaña ofrece algo de primavera.

Ella lo ve asomarse, saludar y trotar los mundos

deseando que ese día corra de regreso

con todas sus fuerzas

en dirección a ella

Hasta que se va quedando dormida y piensa:

mañana…

¡tal vez mañana sí vendrá!

 

 

La flor del adiós

Sin cercos habitamos el Jardín,

al tiempo y a la muerte indiferentes.

  Gustavo Fernández Colón.

 

Sabemos de flores que llegan sin permiso a la casa

son mariposas de vuelo lento

que atraviesan paredes y corazones

omitiendo lo menos importante

 

Sabemos de flores que se quedan sin permiso en la vida

adornando las palabras desde el mucho gusto

hasta su cremación

cuando estaba lista me mostró la finitud del rugido

quiero entrar en la vida o en la falta de ella

casi se aplasta la flor

en los cuentos que no ocupan espacios

 

Ahora poseo para siempre

una flor que se lleva sin permiso el aire

no tardará en hacerme correr

para aprender sobre despedidas.

Hace poco decoraba

la celebración de nuestro aniversario,

ahora la casa

la vida

el aire

se convirtieron en esta flor

que se quedó dormida

sobre su ataúd.

 

A mi esposo Gustavo F.C. in memoriam

Sobre la autora

*Crédito de la foto: Geczain Tovar
15 comentarios en «Después de todo, ella…»
  1. Definitivamente la poesía toma en tu pluma un cariz difícil de encontrar en cualquier otro poeta, Mirih querida. Recibe un gran abrazo con todo mi respeto y admiración…

  2. Excelente poesía mi amiga Mirih, tus sentimientos se plasman tan sencillos y naturales que el lector se envuelve en cada palabra y frase trasmitida como parte de la letra. Mis felicitaciones, cuando uno escribe se deja llevar por la punta de la pluma hacia los pensamientos más inverosímiles. ¡Éxito!

  3. La poesía de Mirih brota una tinta imborrable en el sentimiento del lector que invita a esperar por los próximos poemas.

    ¡Éxitos!

  4. Hay en cada verso la esencia de lo vivido, de lo que está latente como forma de existir y que el amor va desdibujando en lo sublime del alma. Es trascender el tiempo, sin soslayar todo lo que encierra como instante, como presencia absoluta en una búsqueda y espera que no se desliga de la realidad, y quizás de los sueños…

  5. Gracias a todos por sus palabras. Nutren Ami corazón! Ahora los invito a seguir disfrutando de ésta maravillosa página que ahora es que tiene material para ofrecernos!

  6. Sin duda alguna, mi hermana Mirih, colega y amiga de la vida, logra transmitir con sus palabras un sinfín de sentimientos que yacen en lo más profundo de su ser. Su verbo plasmado en arte definitivamente hace que nos deleitemos en la lectura y nos identifiquemos con nuestros propios amores, soledades, afectos, visiones de la vida y complejidades del ser humano.

    ¡Bravísimo amiga!
    ¡Eres grande!

  7. Suaves como brisa sin destino, a veces invisible, siempre caricia.
    Me encantan esos versos duendes.
    Sólo algunos gerundios me hacen ruido.
    Felicitaciones

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