literatura venezolana

de hoy y de siempre

Cuentos Breves de Carlos Yusti

La detención del escritor

Cuando la Policía de Fuerza Especiales derribó, con mucha sutileza, la puerta de la casa del escritor este se convirtió en un punto tembloroso. Ahora comparte celda con muchos puntos suspensivos, algunas comas, bastantes puntos y seguidos. Todos apilados en una celda estrecha. Según rumores interrogaron a las erratas y estas delataron de lo lindo.

La Policía de Fuerza Especiales sabe que las frases pueden escribirse sin puntuación. Para que el trabajo quede completo habrá que ir a por las palabras, lo único malo es que el silencio ya está encerrado en todas las bocas.

El hombre en su circunstancia de fila

El hombre se acomoda en una larga fila, y más que una fila parecía la cola ondulado de un lagarto. En esa cola pasó días, semanas, meses. Incluso la barba le creció una barbaridad. Cuando le llegó el turno el hombre había olvidado cuál era el propósito de hacer la cola. Sin darle chance para hacer memoria, la voz detrás de la ventanilla grito: “¡El siguiente!”.

Oficio

El oficio de P es oír lo que se dicen las personas al otro lado de las puertas. Luego va a su oficina y escribe un informe de trescientas páginas. Aunque no escuche nada las escribe con puntualidad. Como no hay papel sólo las escribe en el computador y luego las archivas en una carpeta que se llama informes. Al terminar su jornada se va su casa. Como vive solo escucha los mínimos ruidos de la soledad. Al final se va adormir. Sin duda soñará con un mundo donde no hay puertas o de un mundo donde no hay nada que escuchar. Se levanta gritando y sudando frío.

Oscuridad

La gente se ha acostumbrado tanto a los apagones que muchas personas andan por la calle, a pleno día, con perros guías de esos que utilizan los ciegos. Lo que no tienen muchos recursos anda con una linterna encendida, o sino con una vela cuya llama temblorosa se abre paso entre la muchedumbre.

Convención

En la convención anual de poetas, realizada en la sala de convenciones de la ciudad, sucedió algo inesperado. El reputado poeta Jorge de los Palotes fue a leer sus poemas, pero en vez de  salir su voz engolada y postiza se escapó de su garganta un cantarín cacareo de gallina. Los otros poetas admirados ya hablan entre sí, en voz baja, sobre los nuevos derroteros de la poesía. Ahora los poetas no escriben poemas, sino que ponen huevos.

Ideas para un cuento

Un hombre de aspecto ordinario sube a un autobús y durante el trayecto comienza a recordar su infancia. Recuerda a sus amigos en el barrio, a la vecina que era un vieja de lentes refunfuñona y chismosa, a su primera novia, etc. Imbuido en esos recuerdo se queda dormido. De pronto una mano lo sacude. Es el conductor que le despierta y le dice llegamos.

El hombre se levanta y baja en una parada. El autobús prosigue su marcha. El hombre mira como se aleja el autobús y poco a poco, saliendo del sopor del sueño, va reconociendo donde se encuentra y descubre con asombro que ha vuelto a su antiguo barrio de la infancia y en el cual, sin duda, se encontrará con sus amigos, con su primera novia. Por supuesto ni su madre, ni su vecina, ni sus amigos lo reconocen. Todo en el barrio está igual. Sus amigos tienen entre ocho y nueve años. Su madre está bastante joven.

Dejar en lector la duda si es un sueño o si el hombre en verdad en un viaje en el tiempo volvió a su pasado.

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Una mujer se despierta una mañana y al mirarse en el espejo ve la imagen de otra desconocida. Extrañada revisa el departamento donde ha despertado. Aparentemente vive sola. Ve las fotos de la mujer que era y que no es la del espejo. Sus amigos la llaman por teléfono, pero ella les dice que se confunden ya que es una mujer solitaria sin amigos.  Incluso la llaman de una oficina donde trabaja como secretaria y se excusa diciendo que se equivocan que ella es profesora de literatura.

Quizá la mujer está loca o su doble se apoderado de manera definitiva de su personalidad. (Desarrollar más esta idea.)

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Un hombre se asoma al espejo, pero este sólo refleja un montón de líneas horizontales que se suceden de arriba abajo. Algo siniestro surgirá del espejo y se adherirá al hombre como un parásito que lo controla y que le obligará a realizar actos siniestros e incluso lo conducirá a cometer una serie de asesinatos horrendos.

El político

El político se levanta temprano y lo primero que hace es buscarse en el periódico. Pero ni una foto, ni un comentario. Nada. Decide salir a la calle a saltar charcos, abrazar a viejitas, ofrecer la construcción de un helipuerto y otras obras megalíticas e inútiles. Al día siguiente se busca en el periódico, pero nada. No hay una nota que lo insulte, ni un escrito que lo llame demagogo, ni nada parecido. Aparentemente no existe. Entonces por casualidad mira los obituarios y ahí está el suyo. Aparentemente un infarto fulminante.

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Está esa historia del cultivador de manzanas envenenadas y cuya clientela en su mayoría son brujas. También son clientes regulares niños y niñas que estudian primaria y que quieren mucho a la maestra.

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Un escritor escribe una novela, pero cuando ya casi ha escrito trescientas páginas descubre aterrado que él es solo un personaje más de algún otro escritor que también escribe una novela cuatro calles más allá de la misma ciudad. ¿ Y si la ciudad no es más que un invento de otro escritor?

Sobre el autor

Foto: https://panampost.com.

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