literatura venezolana

de hoy y de siempre

Novela

Páginas selectas de las mejores novelas venezolanas

Percusión y tomate

Sol Linares Tomate uno …hay que escoger: o vivir o contar. Jean-Paul Sartre Si pudiera escribir una gran novela, llamo gran novela a un virtuosismo muy clasic-post, algo así como…

Viva la pasta (capítulo I)

Renato Rodríguez Mis finanzas, cosa nada rara, andaban bastante descalabradas por aquellos días y empleaba jornada tras jornada visitando agencias de empleo; pero anduve de malas, por más dispuesto que…

Transilvania Unplugged

Eduardo Sánchez Rugeles Con esta hoja cierro las puertas y guardo las llaves. Estoy en alguna parte, allí abajo o allí arriba. Apaga la lámpara y pregúntate: «El secreto vivido:…

Rating (capítulo 1)

Alberto Barrera Tyszka NO es fácil tener un jefe. No se lo recomiendo a nadie. ¿Qué hace un jefe? Te jode la vida. Te controla, te utiliza, se aprovecha de…

Sin partida de yacimiento (cap. 16)

Luis Barrera Linares PELIGRO, PELE EL OJO, ALCABALA Se vive en una pensión casi como en una prisión. La casera o casero suele imponer unas reglas que casi nunca compaginan…

Simpatía (I-1)

Rodrigo Blanco Calderón I would like, to begin with, to say that though parents, husbands, children, lovers and friends are all very well, they are not dogs. ELIZABETH VON ARNIM…

El tercer país

Karina Sainz Borgo —¿Has oído alguna vez el quejido de un muerto? —No, doña Eduviges. —Más te vale. JUAN RULFO, Pedro Páramo Cuando moristeis, con mis propias manos yo os…

El pez de los sueños (I)

Wilfredo Machado De niño fui educado en un riguroso y disciplinado amor por el conocimiento en todas sus formas y manifestaciones. Me levantaba al amanecer cuando la primera claridad alumbraba…

Calletania

Israel Centeno Sigue siendo la misma casa. Una casa de mundos sombríos donde siempre han asomado caras abostezadas. Los días limpian y empalidecen aquellos rostros acostumbrados a la intriga, a…

Falke (prólogo)

Federico Vegas A Helena Vegas, quien me ofreció las primeras pistas. A John Lange, quien le dio rostro a la versión final. Una sola vez lo vi en mi vida.…

La esposa del Dr. Thorne (fragmentos)

Denzil Romero 1 A la hora en punto prevista de aquel sábado, 30 de agosto de 1828, día de Santa Rosa de Lima, patrona de América, y de los santos…

Primavera nocturna (fragmentos)

Julián Padrón Amaneció en la pieza de la clínica. Por la ventana de su habitación Bernardo ha visto disolverse la niebla del alba. Los árboles han desenterrado sus ramazones, y…

El sargento Felipe (capítulo I)

Gonzalo Picón Febres En cuanto el alba comenzaba a deshojar sus frescas rosas en las puertas del Oriente, Felipe se incorporaba en la troje de maporas que le servía de…

El gallo de las espuelas de oro

Guillermo Morón Francisco sé movió cuidadosamente. Primero levantó un poco la cabeza a objeto de liberar el brazo derecho, tan dormido como el resto del cuerpo. El brazo izquierdo seguía…

Percusión (fragmentos)

José Balza A Lyda Zacklin Iba aprendiendo a mirar de frente, A aceptar que sólo debía odiarse la vida, el paso de los años, la diversidad de los destinos. ____…

La tercera mano (fragmentos)

Aminta Beleño Lisa (Carta de la mano izquierda) Sentada sobre su cama, Gilda miraba fijamente hacia la puer­ta. En la pared contigua, estaban sus dos maletas, listas para em­prender el…

El quiriminduña de los ñereñeres

César Chirinos La mano de tres dedos en situación redonda tiembla en una de sus penumbras. La boca desdentada y ennegrecida de mascar y gofear refuerce sus penumbras. Ñ sin…

Memorias de un vividor (cap. VII)

Francisco Tosta García ¡Un paréntesis, un paréntesis, aunque sea muy pequeño se impone en este relato para, entre col y col, lechuga, alternar un poco con los abrojos enredos, chismes,…

Guliverio de Humboldt. Viaje al centro de la Galaxia (fragmentos)

Leonardo García BITÁCORA – DÍA 02 – 07 horas  —Me preparo para salir al exterior del María Celeste y comenzar la trabajosa tarea de desplegar manualmente los mástiles de donde…

En este país…! (Capítulo I

Luis Manuel Urbaneja Achelpohl INVOCACIÓN ¡Oh! Rústica doncella de mis amores, tiéndeme tu mano de capullos, para alcanzar la espiga de oro, símbolo de la abundancia en el granero aborigen…