literatura venezolana

de hoy y de siempre

Algunos en el islote

Rodolfo Santana            

Personajes: 

Rómulo: Gran Barba negra. Delgado. Traje  oscuro, raído y sucio .Botas negras gruesas y fuertes. 

Nadie: Torso descubierto. Afeitado el rostro. Se viste con  desechos.

Lola: Falda ancha. Blusa. Sandalias. Muy pintada.

Visitante: Viste correctamente. Zapatos pulidos.

Es de mañana en el basurero. La luz del sol brilla entre los desechos con la misma intensidad con que son iluminados los vitrales de los  templos. A la derecha hay un gran montón de basura. Latas. Cajas. Tras la basura un cajón. A la izquierda cuatro cilindros de plástico. Dos colocados sobre los otros dos y un cajón reforzando el cilindro que posee menos sustento. En los cilindros superiores, como pequeños contenedores, duermen Rómulo y Lola, cada uno en su pequeño hogar. Nadie oculto en la basura.

Escena I:

Rómulo se despereza. Patea la parte superior del cilindro. Permanece quieto y luego, haciendo una torsión, se coloca de pie sobre los cilindros y practica varios ejercicios de gimnasia.  Respira y exhala con gran ruido. Tararea alguna canción. Da vuelta sobre sí mismo y observa todo. Eleva los brazos.

RÓMULO: ¡Oído al tambor y preparen las cornetas y las tumbadoras!¡El Día del Señor ha llegado!¡ Si, damas y caballeros, la rumba comienza!… ¡La redención de los seres humanos se va a consumar al fin, sin cólera ni miedo, ¡apretaditos! como si bailáramos tremendo bolero!

LOLA: (Despertando) ¡Oh, cállate!¡Cállate!

RÓMULO: (Prosigue sin prestar atención) ¡Tras el paso de los siglos saturados de exterminio y de la desdicha de sentirnos desamparados sin la ayuda del Señor, este aparece de buena nota, recién bañado y perfumado,  con las manos llenas de   maravillas!…

Nadie asoma su cabeza entre la basura. Bosteza y escucha. Saca  de la basura un reloj despertador y observa la hora. Lo guarda. Luego saca una botella de ron y empina un trago.

LOLA:  ¡Deja dormir, por tu Señor!

RÓMULO: ¡El sol brilla diferente!.¡Las orquestas y los cantantes son nuevos! ¡El vestuario de primera!¡Las cosas más abominables expiaron su culpa y cada una de ellas está llamada a ocupar un sitio en la misericordia del Todopoderoso!… ¡Azúuucar!…

Rómulo Tose. Nadie toma otro trago. Hace gárgaras y luego traga.

LOLA: ¡Me hiciste pasar una mala noche con tus ronquidos y tus peos!.

RÓMULO: ¡Elévense los humanos sobre su aire venenoso! ¡No le teman  a los terremotos, ni a los tsunamis, ni a las inundaciones y avalanchas!. ¡Por fin ha llegado el día!

LOLA: (Con rabia) ¡Hoy el sol brilla igual que ayer!

Rómulo, asombrado, observa a Lola.

NADIE: ¡Falso! (Pausa corta) Ayer el cielo estaba encapotado.

LOLA: ¿Y qué con eso?

NADIE: El sol de hoy brilla igual que el sol de anteayer, después del temblor.

LOLA: ¡Es igual! (A Rómulo) ¡Con o sin terremoto es la misma mierda y de todas formas estás mintiendo!.

ROMULO: ¡La verdad es mi compañera!.

LOLA: ¡Coño, el día de hoy no tiene nada de espectacular y te has levantado más temprano que de costumbre, despertándonos con tus gritos!…

RÓMULO: ¿Gritos?

LOLA: ¡Alaridos, no joda!

NADIE:  Voz alta, sin duda, Rómulo.

RÓMULO: ¡Eso es lo que escuchan! (Pausa corta) ¿Y la invocación? ¿Y el celestial anuncio? ¿Por qué no creen algún día? ¿Por qué?

NADIE: Yo creo. Nosotros creemos. ¿Verdad, Lola?

LOLA: ¿Creer en qué? (Señala a Rómulo. Grita) ¡Yo no creo a causa de sus gritos!. ¡Todas las mañanas amanezco más incrédula que el día anterior!

RÓMULO: ¡Eres una descreída del coño!

LOLA: ¡Tal vez si tú!… (ve a Rómulo) …¡algún día dejaras de gritar sería diferente, podría decir que algo ha cambiado!. Pero no es así y no creo. ¡No creo!

Lola se oculta en el cilindro.

RÓMULO: (Se inclina sobre el cilindro y observa a Lola) Lola, cuando un hombre tiene fe transforma algo del mundo…

NADIE: Eso es muy cierto…

RÓMULO: (Más animado por la ayuda de Nadie) ¿Qué prodigios no pudiéramos hacer si todos tuviéramos fe? ¿Ah?¡Todo! ¡Podríamos conseguirlo todo!

NADIE: ¿Fe en qué?

RÓMULO: (Rápido, a Nadie) ¡En general, Nadie! La fe es una disposición del alma, como la respiración para el cuerpo. ¡Aja! ¿Y qué pasa cuando no respiras?

NADIE: Te quedas tieso y los gusanitos comienzan a acercarse…

RÓMULO: ¡Eso, te quedas muerto como un perro atropellado en la autopista! ¿Y cuando no tienes fe? ¿Qué pasa…?

NADIE: No crees en nadie.

RÓMULO: ¡Eso!¡Se te muere el alma, sencillamente. ¡Y el mundo se transforma en algo horroroso!

Se asoma Lola, de nuevo. Fuma un tabaco.

LOLA: (A Rómulo) ¡Eres el farsante más grande de este mundo!

RÓMULO: ¿Yo? (Pausa) Lola, ¿cómo te atreves?…¿Farsante… yo?

LOLA: ¡Sí, Rómulo!.¡Eres  un atrapa huevones!

RÓMULO: ¿La has oído, Nadie? (Ríe nervioso) ¿Soy yo un atrapa huevones?

NADIE: (Recriminando) Te pasaste, Lola….

RÓMULO: ¿Qué te parece?… Yo, atrapa huevones… ¡Yo, que espero que algún día las piedras hagan brotar leche y los árboles caminen!.

LOLA: (Categórica) ¡Ese es un cuento para atrapar huevones!

RÓMULO: ¡Es fe! ¿Verdad, Nadie? ¿Ah? ¿Ah? (Pausa corta) Vamos, di… ¿Es fe o no?

NADIE: Es una fe medio jodida, Rómulo. Carajo, ¿una piedra botando leche?. ¡La veo y me da un síncope!

Lola ríe de manera escandalosa.

RÓMULO: ¡No me importa lo que crean… es fe!.

LOLA: (Irónica) La tendré cuando los árboles caminen. ¿Tú la tienes, Nadie?

NADIE: Mi fe es lo que veo, lo que siento. Creo en esto. (Mueve la basura) En lo que he vivido en los años pasados, minutos… anoche.

RÓMULO: ¿Anoche?

LOLA: ¿Qué viste, Nadie?

NADIE: ¡Ejem! (Pausa corta. Indiferente) Varias cosas.

RÓMULO: (Muy interesado) ¿Qué cosas?

Rómulo baja de los cilindros.

NADIE: Anoche, a pesar de estar cubierto totalmente de basura, la luz de la luna llegaba a mis ojos…

LOLA: Se filtraría por alguna rendija.

NADIE: Cerca de media noche sentí un rumor sobre mí, alguien escarbaba.

RÓMULO: ¡Vaya!

NADIE: Me bebí dos tragos de caña, cerré los ojos y me imaginé varias cosas. “Es un niño que busca tesoros”. Es un pegaso que descendió del cielo en busca de comida”. “Es un duende que trata de hallar una aguja”…

LOLA: ¿Cuál de esas cosas era?

NADIE: ¡Ninguna!.

RÓMULO: ¿Un perro vagabundo?…

NADIE: No.

RÓMULO: ¡Un hombre buscando un trozo de pan! (Nadie niega con la cabeza) ¿No?

NADIE: Era una rata.

LOLA: Debí imaginármelo.

NADIE: Cuando abrí los ojos me enfrenté con los de ella, rojizos, hirvientes.

LOLA: ¿Qué sentiste?

NADIE: Desengaño. ¿Qué más? No era un niño, ni un pegaso, ni un duende. También sentí asco, pero sólo durante rápidos segundos. (Sonríe). Después, me alegré.

RÓMULO: ¿Qué hiciste?

NADIE: Agarré a la rata entre mis manos. Ella forcejeaba y chillaba. ¿No escucharon sus chillidos?

LOLA: No.

RÓMULO: No.

NADIE: Es raro, chilló  fuerte.

RÓMULO: Tengo un sueño de piedra.

LOLA: (Viendo a Rómulo con intensidad que este no percibe) Yo dormía como los angelitos.

NADIE: Era una aguda nota de miedo. Me mordió la mano. Tenía la piel suave y el rabo me azotaba la cara. La mordí en el rabo y ella chilló más fuerte.

Lola ríe.

RÓMULO: ¿La mordiste  por venganza?

NADIE: No creas, fue simple curiosidad… Traté de amansarla acariciándole la cabeza y susurrándole cosas… “Ratita linda”. “Ratita mínima”. “¿Dónde está tu nidito?… “Ratita”. ¡Ja! Pero era una rata indoblegable, decidida e independiente y todo el tiempo estuvo chillando y pateando hasta que la solté.

RÓMULO: ¿Qué hizo la rata al verse libre?

NADIE: No hallaba por dónde correr; saltó sobre mi cuerpo varias veces y luego se escabulló fuera de la basura. Supongo que allí de nuevo se convertiría en una rata feliz.

LOLA: ¡Una rata dichosa!.

Lola baja del cilindro. Extrae dos cigarros de su escote y le ofrece uno a Nadie. Los enciende con un fósforo. Se apoya en los cilindros.

RÓMULO: En la madrugada llovió muy fuerte.

NADIE: Muy fuerte… (Más bajo) Casi diluvio.

LOLA: Como ahora es costumbre.

RÓMULO: Me mojé los pies a pesar de que estaba acurrucado como un feto. (Ríe) La cavidad abdominal era el cilindro.

NADIE: Yo me empapé, pero estaba abrigado y todo se redujo a un calor húmedo.

LOLA: Menos mal que esto no está superpoblado, como en otros lugares.

RÓMULO: ¿Por qué lo dices?

Rómulo abre el cajón que sostiene los cilindros y saca un sombrero de copa muy sucio.

LOLA: (Bajo) Por humanidad.

NADIE: (Bajo) ¿Humanidad?

RÓMULO: ¿Qué quieres decir?

LOLA: ¿Eres un profeta y no lo sabes?

NADIE: Perdona, pero los profetas desconocemos  un montón de cosas.

LOLA: Si muchos  durmieran aquí abajo, con poca basura cubriéndolos,  el agua les ahogaría… Morirían de frío sin tener el calor de la basura que rodea a Nadie o la protección de nuestros cilindros.

RÓMULO: (Se cubre con el sombrero de copa) Entiendo.

NADIE: ¿Te vas a predicar?

LOLA: Sí, sí… ¡Vete a predicar!

RÓMULO: (Molesto por la impertinencia de Lola) Aún no he dicho nada.

LOLA: ¿A qué esperas?

ROMULO: Estoy en esa duda existencial de las mañanas que ocupa a los que tienen todo y a los que no tienen nada… ¿Qué hago? ¿Voy a Jugar golf o  a recoger desperdicios y latas? ¿Preparo el velero? ¿Dónde carajo consigo un pedazo de pan para desayunar?

LOLA: (Sarcástica) ¡Vamos, vete  a convertir a la humanidad doliente!.

RÓMULO: (A Lola) Aunque tú no lo creas esta noche pasada fue algo especial.

LOLA: ¡Claro que lo fue!

RÓMULO: (A Nadie) El día de hoy es extraordinario.

NADIE: ¿Qué te ocurrió anoche?

RÓMULO: No sé si decirles…Los veo tan…alejados…

NADIE: ¡Estamos cerca, Rómulo!

LOLA: Di, pues…¿Qué ocurrió?

ROMULO: (Pausa corta. Eleva la mirada. Abre los brazos) ¡Me visitó la luz del Señor!

Lola ríe. 

LOLA: ¡Conque sí! (Ríe) ¡Te visitó la Luz del Señor!

RÓMULO: Sí.(Lola ríe) Sí… ¡Respétame, Lola!

LOLA: ¿Por qué, caballero? Anoche tú no me respetaste.

RÓMULO: ¡Cállate la jeta!

LOLA: ¡Es más,  te portaste como un jodido villano de película de vaqueros! ¿Quieres que te cuente, Nadie?

RÓMULO: ¿Qué vas a decirle?

LOLA: ¡Lo que me hiciste sufrir!…(A Nadie) Anoche se pasó a mi cilindro…

RÓMULO: ¡Lola!

LOLA: ¡Me subió el vestido y me hizo abrir las piernas!. ¡Oh!, en un principio todo estuvo muy interesante…¡Muy cuchi, cuchi, cuchi!… Tierno, poético… «Eres mi encanto de la pradera…»

RÓMULO: ¡No fue así!

LOLA: ¡Después se mostró  apasionado! La mirada llena de ternura, el cuerpo hirviendo. Me decía cositas en el oído: “Lolita, bonita, ábreme las piernitas”… Y muchos besitos en la orejita…y yo de estúpida, con sonrisa de meningítica lo abracé y apreté mis piernas alrededor de las suyas…

RÓMULO: ¡No le creas, Nadie!

NADIE: ¡Le creo, Rómulo!.

RÓMULO: (Reclamando) La besé en la oreja una sola vez.

LOLA: Después… ¡Hizo lo de costumbre!.

RÓMULO: No… (Baja la cabeza  avergonzado. Da la espalda a Lola y Nadie) No sigas rasguñando mi vergüenza…

LOLA: ¡Arrancó los pelos de su maloliente barba pidiendo perdón por su pecado! (Ríe cruelmente) ¿Verdad?… ¡Me dijo puta!… ¡Cien veces puta!

NADIE: Muy mal hecho.

LOLA: Luego subió a la cúspide de aquella colina de basura…(Señala atrás) Y estuvo rezando toda la noche arrepentido de la debilidad de su carne.

Lola escupe. Pausa.

NADIE: ¿Es cierto  que te visitó la luz del Señor, Rómulo?

RÓMULO: Sí, Nadie… (Con dolor) Y es verdad  lo que te ha contado Lola. (Se da vuelta. A Lola) Perdóname, Lolita…Aun no logro conciliar la sabrosura  de mis pecados con los dolores de  mis arrepentimientos…

LOLA: (Satisfecha) ¡Bah, olvídalo! (Ríe cortamente) Ya estoy acostumbrada y… debo confesar que me gusta.

NADIE: Entonces no te trató mal.

LOLA: (Se encoge de hombros) Supongo que debe ser un síntoma de depravación, ¿no? ¡Lola, la loba!

RÓMULO: ¡No eres depravada!…

LOLA: (A Rómulo) ¡Me gusta cuando me coges y acabas  y te quedas en paz sobre mi!…¡Es un minuto celestial….¡Pero aguardo con excitación el momento en que te levantas sobre tus manos y me miras!… ¡Una mirada suprema,  entre odio y paz!…(Ríe suave) “¡Me va a matar!” –me digo- “Me va a estrangular!”… y es una emoción extraña. ¡Ahí es cuando me vienen los orgasmos, cariño.

NADIE: ¡Aleluya!

RÓMULO: ¡Yo no quiero ser el causante de esos pensamientos!.

LOLA: ¡No puedes hacer nada, papi! Así son las cosas…

NADIE: Tienes más suerte que yo, Rómulo. A mí sólo me visitan las ratas, a ti la Luz del Señor. ¿Cómo ocurrió semejante maravilla?

Pausa corta. Rómulo respira y recuerda. 

RÓMULO: Después de mi aborrecible comportamiento con Lola quedé muy deprimido…

LOLA: ¡Y yo, agotadísima!

RÓMULO: Me fui a orar  sobre la colinita y allí apareció… en el interior de un televisor roto…¡Una luz tan brillante!¡Más que cien soles! La identifiqué enseguida con mi ojo clínico…¡Carajo, esa es la Luz Perpetua que adorna al Señor!…

LOLA: ¿Y no te dejó ciego, papito?

RÓMULO: Por eso digo que era la Luz Perpetua. ¡No te ciega, te ilumina!.

LOLA: ¿Te habló?

RÓMULO: Sí…

NADIE: ¿Qué te dijo?

RÓMULO: Me llamó  Bumajés.

LOLA: ¿Bumajés?

RÓMULO: Sí… “Hijo querido- Me dijo la luz-  te llamas Bumajés”…

LOLA: Bumajés…Es un nombre así como árabe…

NADIE: Suena  makiritare…O pemón……

LOLA: ¡Bumajes!

ROMULO: Nada de eso. ¡Bu-ma-jés! Unión de Buda, Mahoma y Jesucristo.

NADIE: ¡Vaya, qué fino!

LOLA: ¡Coño, nadie puede negar que tienes altas aspiraciones!

RÓMULO: Fui el elegido, eso es todo. ¿Qué puedes hacer en esos casos?

LOLA: ¡Mover el culo rapidito!

Mirada de furia de Rómulo sobre Lola que eleva las manos a modo de  excusa.

NADIE: ¿Te dijo algo más?

RÓMULO: Me comunicó que yo era el señalado para anunciar un nuevo rumbo rumboso en la fraternidad de los hombres…

LOLA: ¿Fraternidad? No hay mucha por el mundo.

NADIE: Y menos rumbosa…¡Todo el mundo anda matándose y metiéndose drogas!

RÓMULO: Se supone que yo debo mostrar el nuevo rumbo. ¿No?…

NADIE: ¡Difícil!

Rómulo busca tras  su cilindro y saca  una lámina de zinc. 

RÓMULO: Me dictó sus nuevos mandamientos.(Muestra la lámina de zinc donde se ven escritos en azul intenso, con hermosa caligrafía, los nuevos mandamientos) ¡El mismo los escribió en esta lámina de zinc!…

Nadie y Lola ven la lámina.

NADIE: Bella caligrafía.

LOLA: Hermosa, sí, pero….(Se levanta preocupada) ¡Coño! ¿Más mandamientos, papá?

RÓMULO: Vivimos en una era de profundos cambios.

LOLA: ¡Para, para!… (Pausa corta) ¿Es cierto, Rómulo? ¿Te visitó la Luz del Señor?

ROMULO: ¡De bolas que yes, mamita! ¿No te estoy diciendo? (Muestra la lámina de zinc) ¿No ves su escritura?

NADIE: ¡Es verídico el jodido milagro!.

RÓMULO: Así es… ¿Me creen?

LOLA: (Se acerca a Rómulo) ¡Sí! ¡Sí, mi príncipe! (Lo abraza y besa) ¡Mi profeta lindo!

RÓMULO: No me digas “profeta lindo”, que no es serio.

LOLA: ¡Pero sí eres! ¿Verdad, Nadie?

NADIE: (Secamente) ¡A ver esos mandamientos!

RÓMULO: ¡Escuchen!… (Despliega la lámina de zinc) ¡Afilen esa oreja, mis compañeros de mundo! ¡Onceavo  mandamiento!… “Respetarás y amarás a la naturaleza, pues ella soy yo”….

NADIE: El hombre desprecia y destruye la naturaleza, Rómulo…¡La ignora!

LOLA: ¡La asesina!…

RÓMULO: (Sin perder su euforia) Doceavo mandamiento… “Solo consumirás aquello que te permite vivir con dignidad y felicidad”…

LOLA: ¡Uy, eso está bravo!

NADIE: Bumajés, ¿Cómo vas a detener la furia consumista?

LOLA: ¡Los que tienen dinero viven para comprar!

RÓMULO: (Habla sordamente. Disgustado) Decimotercer mandamiento… “La riqueza debe ser distribuida equitativamente entre los hombres”…

Pausa. Lola y Nadie se ven.

LOLA: ¡Carajo, papito, ahí si te van a crucificar!

NADIE: ¡Te van a decir que eres un cochino profeta comunista!

LOLA: ¡Resentido!

NADIE: ¡Coño, no vas a durar mucho!

RÓMULO: (Muy disgustado) ¡Decimocuarto mandamiento!… “El hombre y su familia tienen derecho a  educación plena, asistencia médica  y  un hogar amable y cómodo”…

LOLA: ¡Quisiera yo una casita, pequeñita, pero bien anti sísmica!

NADIE: Demasiados terremotos, Rómulo. Los hogares se caen.

LOLA: ¡Es verdad, papaíto.!

NADIE: Es un engaño, Rómulo!

LOLA: ¡La asistencia médica es una porquería!

NADIE: La verdad, te van a volver mierda si predicas esas cosas, Bumajés.

RÓMULO: ¡Decimoquinto mandamiento!¡ “En los alimentos enlatados y  botellas de líquidos alimenticios, se encuentra mi presencia y ellos  son propicios para practicar la misericordia”!

NADIE: ¡Tu Luz del Señor era una luciérnaga metida en el televisor abandonado!.

RÓMULO: ¡Era la Luz Perpetua!

NADIE: ¡El brillo de un cristal roto frente a la luna!…

RÓMULO: ¡Todo es cierto! ¡Por ello viviré y predicaré!

NADIE: ¡Es un engaño, no puedes llamarte Bumajés!… Yo estoy aquí, vivo de alimentos podridos, de basura y de las latas  de aluminio que logro rescatar.  ¡No tengo por qué mentirte!… Todos esos nuevos mandamientos son  un suicidio.

ROMULO: ¿Suicidio?

NADIE: ¡Si, una manera que inventaste para que te mataran a palos en un calabozo!

LOLA: ¡Dígame eso de repartir la riqueza equitativamente!… Papi, dices eso en cualquier calle  y te linchan a pellizcos.

RÓMULO: ¡Son los riesgos de ser profeta… Soy el chivo expiatorio, la carne de cañón, el tacho de basura…! ¿Qué puedo hacer? ¡Nada!. Gajes del oficio.

NADIE: Estás equivocado y lo sabes…

LOLA: Y eso de Dios en los alimentos y bebidas enlatadas parece un chiste.

RÓMULO: ¡Razonan en base a su amargura, no poseen comprensión de la armonía del Señor convertido en duraznos en almíbar o espárragos en aceite de oliva!. ¡No tienen fe ni siquiera en el jamón endiablado!. ¿Hay algo más hermoso que una niña, con sus crinejitas y sus ojos inocentes  con un vaso  de leche en las manos? ¿Cómo pretenden  salvarse de lo que va a suceder?

NADIE: No tengo nada, Rómulo, por eso me salvo. Floto. Vuelo. ¡Y nada va a suceder!…

LOLA: ¿Va a suceder algo más?

NADIE: ¡Todo ha sucedido ya!

ROMULO: ¡Vienen acontecimientos anunciados desde hace miles de años!

NADIE: ¡Todo sigue su camino desde hace siglos, mi profeta!.

LOLA: Rómulo, amorcito…esos mandamientos  tuyos son para hombres buenos, sanos, humildes….

NADIE: ¡Para que los persigan y los jodan!

Lola ríe.

LOLA: ¡Así que permanece mudo!. ¿Sí? ¡Calladito, con la lengüita en su culito!

ROMULO: ¡Nada de eso: hay que predicar   entre los avariciosos, los que quieren tragar más y más y tener todo ellos!.

LOLA: (Se acerca a Rómulo. Lo toma por el brazo) Cálmate, papi. Mira que te puede bajar la tensión…

RÓMULO: (Se desprende de la mano de Lola) ¡Tensión un carajo! (Se percata de su agresión. Ve la cara compungida de Lola) Perdona, Lolita, no quise ser agresivo…no quise..

LOLA: En uno de esos “no quise” me vas a sacar los dientes….(Le da la espalda) Voy a buscar algo para desayunar…

Lola busca tras su cilindro.

RÓMULO:  ¡Nunca te pegaría!¡Nunca le he pegado a una mujer, salvo en situaciones de emergencia!

NADIE: ¿Como cuáles?

RÓMULO: Un día estaba en la playa y salí de estúpido a salvar a una mujer que se ahogaba. ¿Sabes lo que hizo la coña? ¡Se me tiró encima como si yo fuera un pedazo de tabla!¡Me estaba ahogando, la caraja! ¡Si no le pego un coñazo para desmayarla nos ahogamos los dos!

Lola sale. Escucha a Rómulo.

LOLA: Bonito ejemplo de violencia de género.

NADIE: (Retomando la conversación y para evitar una trifulca entre Rómulo y Lola) Hablando de los mandamientos, Rómulo. Mejor  revisas bien esos nuevos mandamientos. ¡O te vas a meter en un gran peo!

Pausa.

RÓMULO: ¡Ajajá! (Pausa corta) Ya entiendo… ¿Creen que vacilaré en lo que vi? ¿En lo que oí? ¡No, no, no! ¡Creo! ¡Creo, coño! (Pausa) ¿Me creen ahora?

NADIE: Aún no.

LOLA: ¡Yo sí te creo, mi cuchi!

NADIE: He rebasado los límites de mi laconismo, perdónenme, voy a ver si encuentro algo de comer… Lola, Bumajés.

Nadie se oculta en la basura, riendo.

RÓMULO: ¡Claro que soy Bumajés! (Se acerca a la basura) ¡Me visitó la Luz  Perpetua del Señor!… ¡A ti no, a ti te visitan ratas, cucarachas y otras alimañas!… (Pausa corta. Abandona su agresión) Sin embargo, pienso que eres… algo grande, amigo Nadie.

LOLA: (Acercándose mucho a Rómulo con algunos alimentos envueltos en un trapo sucio) Ya está, mi profetica… (Lo besa en la frente. Reacciona ante la mirada irritada de Rómulo)) Bumajés… (Rómulo se sienta en uno de los cilindros de la parte baja. Abre el trapo y saca dos pedazos de pan. Le alarga uno a Rómulo) Nadie sabe muchas cosas, préstale atención….

Rómulo se sienta. Igual Lola. Disfrutan el breve desayuno. 

RÓMULO: Sí.

LOLA: Sufre, por tanto sabe del sufrimiento.

ROMULO: Se mete demasiada caña. ¡Todos los días! Se lava los dientes y hace gárgaras con aguardiente. ¿Has visto?

LOLA: No bebe como antes. ¡Dos años atrás, había que coger palco con esas peas de Nadie! Además,  tienes que considerar que su familia lo abandonó.

RÓMULO: Su despecho amoroso dura demasiado. Su sufrimiento no lo eleva.

LOLA: Perdió sus ahorros.

RÓMULO: Nómbrame alguien que no haya perdido sus ahorros. ¡Anda, dime!

LOLA: La verdad, todos perdimos todo.

ROMULO: Nadie debería progresar…¿Por qué no sale de esa basura y camina con nosotros?

LOLA: ¡Déjalo, ya está acostumbrado a lo suyo!. A su soledad…(Se levanta. Observa el piso) Hay que limpiar esto.

Lola abre el cajón y saca una escoba. Barre el sector de los cilindros, lanzando la basura sobre Nadie.

RÓMULO: Estás lanzando la basura sobre Nadie.

LOLA: ¡Oh! (Pausa corta. A la basura) ¡Perdón, Nadie!… (Deja de barrer. Sonríe como si hallara una respuesta) ¡Rómulo!

RÓMULO: ¿Ah?

LOLA: Quizás… (Piensa) Quizás este era un lugar limpio.

RÓMULO: Posiblemente, hace miles de años.

LOLA: ¡De verdad!… Es probable que todo esto fuera tierra cubierta de hierba. Vino Nadie y se acostó para pasar el despecho, en medio de una pea,  y otros seres comenzaron a lanzar desechos sobre él hasta que lo cubrieron por completo… Si fue así, él no tiene la culpa de no salir de aquí….

Pausa.

RÓMULO: Si es como tú dices, él no sería culpable. Habría que preguntarle.

LOLA: (Entusiasmada) ¡Nadie, sal pronto!… ¡Nadieeee!

Nadie asoma la cabeza con un casco de obrero todo manchado. En la mano un martillo.

NADIE: Estaba trabajando. ¿Qué quieren?

LOLA: Nadie, cuando llegaste aquí… ¿Cómo era esto?

NADIE: ¿A qué viene la pregunta?

RÓMULO: Respóndela. Queremos saber algo.

Pausa.

NADIE: Pues… es difícil. Únicamente recuerdo cómo era yo…  como una hormiga en un laberinto de rocas negras… Las ansiedades caían  sobre mi cuerpo como zapatazos de transeúnte distraído… Estaba muy metido con el bazuco, la marihuana y la caña blanca. ¿La verdad?  No logro recordar cómo era esto en un principio…Yo estaba reventado, suicidado, fulminado…sin familia. Sólo sé que aquí encontré la salida del laberinto y dejé de ser una hormiga… Pinté las rocas negras de distintos colores… Me encontré en medio de este basurero pero ya  me importaban muy pocas cosas y estaba en paz… No tanteaba el espesor de las tinieblas. Deje el bazuco y la marihuana y la angustia. Antes era drogadicto, psicópata  y alcohólico. Hoy solo soy alcohólico. Eso, para mí es una mejora impresionante. Del cielo a la tierra. Resucité de entre los reventados. Una tarde encontré un pedazo de espejo en la basura  y me vi la cara: era yo, un poco flaco….me reconocí y me sonreí…

LOLA: (A Rómulo) ¿Y bien?…

RÓMULO: No es culpable… (A Nadie) Eres inocente de toda tu basura, Nadie.

NADIE: ¡Está bien! (Saca la botella. La muestra) ¡Eso merece un palo!

Nadie bebe. Le pasa la botella  a Lola que, tras tomar, la pasa a Rómulo que bebe y la  regresa a Nadie.

Sobre el autor

*Fuente de la imagen: tintateatro.blogspot.com

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